Opinión

El buen juez por su casa empieza

    
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Grey

A Alfonso Grey Méndez se le conoce como el “director a control remoto”, pues rara vez va a su oficina del décimo piso de Nezahualcóyotl 127, que es la sede de la Dirección General de Recursos Materiales y Servicios de la SEP.

El que hace y deshace, claro, con el visto bueno de él, es Elliot Garcés Álvarez, a quien nombró director de Control de Gestión, sin importar que Finanzas del PRI lo hubiera cesado por malos manejos.

Las consejas vienen al caso porque el propio Grey llega a la Cámara de Diputados con la LVIII Legislatura, como damnificado de la campaña a la Presidencia de la República de Francisco Labastida Ochoa.
Aunque llega de contralor, su fama de los sorteos que realizó para el PRI, y que supuestamente eran pantallas para el manejo irregular del dinero, lo precede.

Ahí en San Lázaro permanece 11 años, y en el relevo del secretario General, Guillermo Haro Bélchez, Grey presenta su renuncia, misma que le es aceptada de inmediato.

Pues las confrontaciones de ambos funcionarios con los legisladores cobraron más resonancia en la LX y LXI Legislaturas, al grado que, en 2008, diputados del PRI pedían su salida.

Para su historial deja más de 70 observaciones de la Auditoría Superior de la Federación, así como señalamientos de presuntas irregularidades en contrataciones y obras.

Sin embargo, en enero de 2013, Grey es nombrado, por el entonces subsecretario de la Función Pública Julián Olivas Ugalde, director del Órgano de Control Interno de la Semarnat.

Ahí se le conoce como el “zar” y no precisamente por su batalla en favor de la administración pública, sino por la vida de lujos que se daba.

Al cambio de secretario en la Semarnat, es invitado a “colaborar” en la SEP, ya bajo la administración de Aurelio Nuño.

Ahora presume, claro, siempre Grey, que pronto, según él en noviembre próximo, dejará el cargo para regresar a la Cámara de Diputados con el apoyo del PRI, aunque no aclara si de la dirigencia nacional o de la fracción priista en San Lázaro.

Mientras, se sigue sirviendo con la cuchara grande. ¿Lo sabrá el titular de la SEP?

¿POR QUÉ EL JÚBILO?
Ulises Ruíz, quien fue muy criticado como gobernador de Oaxaca, se está convirtiendo en un priista preclaro al señalar que “no comparte el desbordado júbilo por haber obtenido el triunfo en el Estado de México y Coahuila”.

Le recuerda al presidente del tricolor, Enrique Ochoa, que en el Estado de México sólo obtuvieron el triunfo por ir en alianza, ya que como PRI, perdieron ante Morena, y en Coahuila perdieron el Congreso y ciudades tan importantes como Torreón y Monclova.

Para qué hablar de Veracruz, donde pasaron a tercera fuerza, además de que perdieron las 10 ciudades más importantes, y de Nayarit, que se convirtió en una debacle.

Además, en su última misiva enviada a la dirigencia priista, señala dos puntos muy importantes para la desconfianza de la ciudadanía a su partido: la imposición e improvisación de candidatos, y la sensación de imparcialidad que generan ante la ciudadanía los órganos electorales.

Una vez más Ulises Ruíz, a nombre de Democracia Interna, pero ya sin firmas de sus integrantes para evitar desmentidos, exige la renuncia de Enrique Ochoa a la presidencia de su partido, con lo cual puede perder peso su definición del momento político que se vive.

Pero la dirigencia debería escuchar sus palabras y no echar las campanas al vuelo por estos dos mínimos triunfos, ya que para el 2018, sus precandidatos están muy mal posicionados y es Andrés Manuel López Obrador quien va a la cabeza en las encuestas.

Twitter: @ginamorettc

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