Opinión

El Buen Fin y el TLCAN

16 noviembre 2017 5:0
 
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Buen Fin

Inicia el fin de semana con la promoción del Buen Fin, que hace eco a prácticas de otros países para ofrecer mercancías a precios módicos o planes de pago cómodos. Coincide con una ronda más de negociación del TLCAN que se efectuará en esos mismos días, en la ciudad de México. Tiembla el peso ante las noticias que derivarán de un proceso complejo y delicado.

En EU se ha intensificado el cabildeo de amplios sectores empresariales vinculados al mercado mexicano, ya como su mercado de destino más importante, como el sorgo y el maíz, ya como proveeduría de sus cadenas productivas, ya como destino de partes para procesos productivos desarrollados en México. Presionan por la permanencia de EU en el Tratado.

La modernización del mismo, en estricto rigor, debería incorporar energía, telecomunicaciones y algunos ajustes menores, porque estos temas, parte de monopolios anteriores, no estaban abiertos a la inversión, situación que ha cambiado radicalmente en estos años. La apertura de México ha sido posible por las reformas impulsadas por Peña Nieto. Esperábamos más de éstas, pero las condiciones internacionales cambiaron y se redujeron precios de petróleo y flujos de inversión.

Pese a todo, las rondas de colocación de proyectos de hidrocarburos han sido exitosas y ya se encontraron nuevos yacimientos gracias a nuevas exploraciones. Hemos buscado más mercados y somos uno de los países con mayor número de tratados comerciales del mundo. Sin embargo, si se cancela el TLCAN habrá afectaciones importantes, por lo menos en un período de transición hacia las nuevas reglas comerciales.

Por eso la cautela es recomendable. Aproveche el Buen Fin en compras necesarias para mejorar su vida familiar, pero no se endeude más allá de lo razonable. Son momentos en que es conveniente liquidar adeudos, especialmente de tarjetas de crédito, ya que los intereses siguen al alza. Al final del puente sabremos que sucedió con la negociación del TLCAN y como impactará nuestra moneda, muy susceptible a variaciones por el nerviosismo.

Trascendió que una reunión en la Casa Blanca con Senadores republicanos preocupados por un posible rompimiento del NAFTA, éste aseguro que sus demandas son para obtener un buen acuerdo, lo que nunca supo explicar es en que consistiría el mismo, más allá del reiterado déficit comercial, que no preocupa a muchos empresarios. Es más bien un tema de campaña y de reelección en la agenda de Trump, que tomó a México como su piñata favorita para asestarle golpes, por drogas, sin evaluar su problema de consumo; por pérdida de empleos manufactureros, que eran caros y por la automatización no regresarán; por inmigrantes, tan necesarios a varias labores; por terrorismo, cuando asegurar sus fronteras requiere de colaboración; por déficit comercial, que es superado por China y Europa.

Será hasta 2018 que veremos resultados de la renegociación. Mucho dependerá de que Trump realice el sueño republicano de bajar impuestos sin aumentar déficit interno, en un mundo globalizado. Habrá que ver la propuesta y el monto de tarifas, que sin duda afectarán a los mercados y a los flujos de inversión. Combinados estos efectos, una salida del TLCAN y una disminución de tasas impositivas, México se verá muy afectado.

Si no hay un Buen Fin en la renegociación, ya Videgaray, y anteriormente Osorio, han señalado que se afectará la colaboración fronteriza en materia de narcotráfico y seguridad. Como toda crisis siempre se ofrecen oportunidades. Una podría ser la de abandonar la política prohibicionista de drogas, que tanta muerte nos acarrea, para emprender una reforma para regular su consumo. No se debe liberalizar, pero sí emprender un ordenamiento, que debe acompañarse de prevención, información y tratamiento de adicciones.

Abandonar penas corporales por consumo y tratar el problema como adicción, tema de salud, no un delito. Buscar opciones de cultivo, comercialización y consumo regulados que abatan costos y desbanquen el tráfico ilegal por un mercado ordenado, con sus restricciones, pero que reduzca el costo económico y social de las adicciones. Ese podría ser un Buen Fin para el TLCAN, acompañado por cambios en la política migratoria sería más contundente aún.

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