Opinión

El Buen Fin petrolero

A nadie le conviene que el precio del petróleo esté tan bajo. Es signo de una debilidad económica global severa. Ayer el barril de WTI se cotizaba apenas arriba de los 77.6 dólares, una ganga digna de lo que podríamos llamar El Buen Fin petrolero. El problema, sin embargo, es que esta ganga ya se extendió por mucho tiempo desde que inició su racha bajista en el verano.

Ayer la OPEP recortó a 28.2 millones de barriles por día su demanda proyectada para el año 2017, como un signo más del problema que enfrentan las economías petrolizadas, pues la alta producción de petróleo que está revigorizada en Estados Unidos continuará, con lo que las importaciones de crudo en ese país se prevé que disminuyan aún más. De acuerdo a Bloomberg, este recorte de la OPEP equivale a 800 mil barriles diarios menos de demanda diaria respecto de lo que se compra este año.

La mayoría de los análisis que se están haciendo sobre la crisis del precio del petróleo tienen como fundamento la alta productividad de esa industria en Estados Unidos, y citan que el abaratamiento de las tecnologías alternativas de extracción (perforación horizontal y fracturación hidráulica) permitió que los estadounidenses recuperaran una industria en la que habían sido altos importadores por décadas.

Pero hay otras consideraciones. Europa está entrando en etapa pre recesiva acelerada, por lo que se han hecho necesarios anuncios de estímulo monetario continuos por parte del Banco Central Europeo (BCE), como los revelados ayer por su gobernador Mario Draghi, a fin de evitar un ciclo recesivo prolongado. Si Europa entra en recesión, si Japón no despega, y si China no logra su anhelada meta de crecimiento de 7.5 por ciento para 2014, será muy difícil que Estados Unidos y el Reino Unido funjan como soporte definitivo del crecimiento mundial.

Pero hay otras hipótesis que señalan que no hay una relación directa entre la expansión productiva del petróleo estadounidense y la baja en el precio del crudo. Quienes sostienen esta teoría se apoyan en los datos de las últimas semanas, que reflejan un incremento marginal de los inventarios de crudo en Estados Unidos mientras el que el precio del barril sigue en franco descenso.

El secretario de Hacienda Luis Videgaray ha tenido que hacer declaraciones sobre dos temas fundamentales en este contexto: primero, que las coberturas petroleras están listas para utilizarse cuando el barril baje a 70 o 60 dólares; y segundo, que la informalidad va en descenso y que el PIB se recupera, implicando que los ingresos fiscales del gobierno se fortalecerán. Tiene razón en ello, pero para como están las cosas en materia petrolera, esta parece ser una carrera contra el tiempo.