Opinión

El Bronco y los independientes (segunda parte)

 
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El Bronco. (ilustración)

En la última entrega de esta columna, hacía mención de algunas de las ventajas que las candidaturas independientes podrían aportar a la democracia mexicana. La claridad en el mandato de los candidatos electos, la canalización del descontento con los partidos, así como un amplio respaldo popular eran algunos de los aspectos que subrayaba en esa ocasión. Sin embargo, las bondades de las candidaturas independientes no están libres de riesgos:

1. “El Estado soy yo”: en 2015, los candidatos independientes hicieron campaña con un discurso que enfatizaba la corrupción de los partidos y su lejanía de la gente. En sus declaraciones, se asumían como los verdaderos representantes de la voluntad ciudadana. Ese discurso es propicio para cuestionar el sistema de contrapesos. Si en Nuevo León un tuit bastó para que el gobernador electo convocara a una manifestación afuera del Congreso a fin de que no se aprobara la cuenta pública, la siguiente convocatoria podría realizarla afuera de la misma legislatura o del Tribunal Superior de Justicia del estado para impulsar su propia agenda.

2. La tentación del aplauso: el carisma y la popularidad propia de los candidatos sin partido podría disuadirlos de tomar decisiones impopulares. En particular aquellos que estén al frente de gobiernos estatales o municipales podrían elegir “gobernar con las encuestas”, en vez de tomar decisiones con base en una planeación estratégica.

3. Renegar de sus alianzas: de la misma manera que los candidatos postulados por los partidos, los independientes necesitan un vasto apoyo y alianzas para lograr la victoria en una elección. En Nuevo León, Jaime Rodríguez “El Bronco” contó con el respaldo de Fernando Elizondo y Movimiento Ciudadano, y son de dominio público los antecedentes partidistas de Manuel Clouthier. Sin embargo, los independientes podrían renegar de los compromisos asumidos bajo esas alianzas, cuando dejen de convenir a sus intereses y al hacerlo asumirían menos costos políticos: al terminar su encargo, su carrera no depende de un partido o de las alianzas que haya hecho.

Twitter:@gustavo_gilr

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