Opinión

'El Bronco' y
los 49 muertos

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El Bronco. (ilustración)

Muy independiente, muy eficaz, muy bravo, muy bronco. ¿Y? ¿Qué pasó? Un pleito al interior del penal de Topo Chico, en Nuevo León, dejó 49 muertos.

Es que una cosa es hablar y hacer campaña contra todo y contra todos, y otra es gobernar.

Jaime Rodríguez, El Bronco, se sintió sobrado de capacidades y no renovó el convenio para que militares cuidaran el penal donde hay reos vinculados a bandas de alta peligrosidad, como Los Zetas y el Cártel del Golfo.

Sabía de la existencia del problema. En campaña ofreció solución: de su puño y letra se comprometió, en marzo pasado, a retomar el control de los penales: “Yo me he comprometido a trabajar sobre esos diez puntos en los que se establece que trabajaremos para resolver el problema que hay hacia el interior de los penales”.

Bueno para ofrecer, malo para cumplir. Si le hubiera hecho caso a sus palabras, no tendríamos que lamentar la peor tragedia al interior de una cárcel en el país.

Pero El Bronco prometió y no cumplió. Ya lleva siete meses en el cargo y era como para que hubiese al menos movido un dedo para tener el control del penal.

Al contrario, soltó las riendas. En la administración anterior de Nuevo León se hizo un convenio con la Federación para que soldados cuidaran las aduanas y la periferia de Topo Chico.

¿Qué hizo el independiente, el eficaz, el bravo, el bronco? Lo explica María Elena Morera, destacada luchadora por la seguridad en el país y presidenta de la organización Causa en Común:

“No sólo no renovó (El Bronco) el convenio, con lo que dejó de contar con la presencia de 600 elementos del Ejército, sino que no se reforzó con la Fuerza Civil la seguridad en los penales”, dijo en entrevista con EL FINANCIERO.

Ahí está la responsabilidad del gobernador de Nuevo León, blindado con la etiqueta de “independiente” que lo vacuna contra las críticas.

Si Rodríguez fuera un gobernador panista, priista o perredista, hoy habría un coro nacional exigiendo que rinda cuentas por su inoperancia, pues estamos hablando de 49 cadáveres en un recinto cerrado, bajo la custodia de su gobierno.

El mismo día en que ocurrió la tragedia, EL FINANCIERO publicó en primera plana que había un aumento en la inseguridad de Nuevo León, y que “el gobierno de Jaime Rodríguez podría tener un brote de inseguridad y violencia vinculada al narco”.

Dicho y hecho. Lo que era vox populi en Nuevo León, de que la seguridad se le escapaba de las manos al gobernador Rodríguez, ocurrió en unas horas tras la cruenta lucha entre zetas y golfos al interior del penal.

Ojo para todos. Ser “independiente” no garantiza eficacia. Ser mal hablado no implica determinación.

Una cosa es hacer campaña con saliva y desplantes rancheros, y otra es gobernar con toda la responsabilidad que ello entraña.

Twitter: @PabloHiriart

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