Opinión

El Bronco, impresentable

 
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Bronco

Los políticos, profesionales del discurso y la retórica, ofrecen compromisos y promesas que con frecuencia no cumplen. En la etapa de campaña se “venden” como los salvadores de todas las desgracias, pero cuando obtienen el respaldo del electorado se enfrentan al complejísimo reto que consiste en hacer realidad sus compromisos. No existe evidencia de su falta de voluntad para cumplir las promesas, simplemente asumen en el pragmatismo del realpolitik que lograrlo es difícil, imposible, faltan recursos, se afectan muchos intereses, no resulta popular y mil razones más.

Pero el tema de la popularidad es relevante, porque muchos políticos asumen los cargos y responsabilidades como simples peldaños de una escalinata que conduce al Olimpo.

Parece el caso de Jaime Rodríguez, El Bronco, gobernador de Nuevo León, cuya gestión de gobierno es calificada por sus conciudadanos como mediocre, con bajos niveles de aceptación y popularidad. En voz de muchos, resultó otro que llegó a administrar, no a mejorar ni a cambiar nada.

Y tal vez hasta ahí no habría mayor sorpresa en el natural desgaste en el ejercicio del poder. Pero no es así. Al espontáneo Rodríguez se le ocurrió la peregrina idea de aspirar a la Presidencia de México, ¿por qué no? –se ha de decir el propio Bronco al espejo-, si conquistó la gubernatura de Nuevo León como candidato sin partido, aunque él se llama independiente.

Festivo, folklórico, amigo de las corridas y los ranchos, El Bronco pretende abandonar su responsabilidad primaria, la gubernatura de su estado, que prometió ejercería con probidad y compromiso, para irse “a la grande”. No importa si se trata apenas de dos años de gobierno, el 30% de la gestión para la que los neoleoneses lo votaron –lo contrataron. No importa que tiene encendido al estado con temas graves de seguridad en penales, donde ha fracasado estrepitosamente. No importa tampoco que se construye una “humilde” mansión campirana, calculada en más de 7 millones de pesos en Galeana, Nuevo León.

El Bronco le falla a sus electores en su estado y pretende crear la imagen de que es un candidato viable a la Presidencia de México. Imposible.

Hoy las mejores credenciales de cualquier político para aspirar a un nuevo cargo de elección popular son los resultados de su gestión anterior. Los números, cifras, empleos, crecimiento, seguridad, combate a la corrupción, defensa de libertades y derechos humanos comprobados como servidor público. Es decir, no debiéramos elegir a nadie, cuyo desempeño anterior sea mediano, cuestionable, mediocre.

Más aún, no podría ser candidato ningún aspirante que deja tirado su trabajo para “brincar” al nuevo. Y con ello me refiero a todos los señores legisladores –senadores y diputados– que utilizan el escaño en el Senado o en la Cámara como trampolín para las presidencias municipales y las gubernaturas. ¡Basta! ¡Cumplan con su trabajo! Cumplan con el plazo para el cual se comprometieron a servir a la ciudadanía que, en un acto de confianza, les entregaron su voto. La responsabilidad del servicio público radica en desempeñar con profesionalismo sus funciones y, si lo hace bien, ejemplarmente bien, tal vez pueda aspirar a otro cargo.

Esta semana se ha revelado una red perniciosa –por supuesto corrupta– de lavado de dinero y enjuagues entre el PT (Partido del Trabajo) y sus dirigentes, con funcionarios de Nuevo León, la asociación “Tierra y Libertad” y los Cendis o CADIS (Centro de Atención Infantil).

El gobierno de El Bronco afirma que es legal, que ellos son sólo intermediarios de dineros que envía Hacienda (SHCP) a los Centros de Atención Infantil, pero, curiosamente, esos dineros públicos se depositaron de forma ilegal en la cuenta privada de una particular: Lupita Anaya, esposa de Alberto Anaya, dirigente eterno del PT.

Ningún recurso público puede ser depositado en una cuenta privada. Lo establece la ley, y en este caso fueron a dar más de 65 millones de pesos a la cuenta personal de inversiones de la señora Anaya. Otros 35, por lo menos, a la del líder del partido en Aguascalientes, Héctor Quiroz, ya detenido y vinculado a proceso. El hecho por sí solo merecería una investigación de la FEPADE y la PGR: ¿por qué se utilizan partidas presupuestales destinadas a la atención infantil para actividades partidistas? ¿Por qué van a la cuenta personal de los Anaya?

Hoy se dice que los neoleoneses firmarían felices para que El Bronco se fuera de candidato independiente, con tal de librarse de su gestión.

Jaime Rodríguez es inelegible como candidato independiente. ¿De dónde saldrán los dineros para recabar firmas en 16 estados del país? ¿De dónde provienen los recursos de su mansión en Galeana?
Reprobado Hoy se dice que los neoleoneses firmarían felices para que El Bronco se fuera de candidato independiente, con tal de librarse de su gestión, la cual es calificada como mediocre, con bajos niveles de aceptación.

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