Opinión

El bebé de 'Lisa'

   
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En 2015, el esposo de Lisa (nombre que le daremos para cuidar su identidad) requería costosos tratamientos para el cáncer que padecía; frente a esa necesidad, ella decidió ‘prestar’ su vientre para que una pareja que no podía tener hijos, tuviera esa oportunidad, lo que está permitido en donde vive: Tabasco. La agencia que la contrató, la AC Ayudando a Crear Familias, la estafó a ella y los padres ‘contratantes’ con los 10 mil pesos al mes que enviaban desde California, Estados Unidos.

Al darse cuenta, Lisa y Eduardo –el padre biológico del bebé que fue implantado en ella– decidieron llevar el proceso directamente. Ni con la agencia ni fuera de ella hubo un contrato por escrito que estableciera derechos y obligaciones. A los siete meses el parto se adelantó y el bebé nació con complicaciones respiratorias y de circulación. Seis días después de que Lisa diera a luz al bebé de Eduardo y su esposa, lo abandonaron por su estado de salud.

Durante tres meses en el hospital, Lisa cuidó al bebé que gestó, lo integró a su familia y lo convirtió en su hijo ante el abandono de Eduardo. Ella y su esposo lo registraron como suyo, por lo que legalmente tiene los derechos sobre el niño. En dos años nadie la apoyó y su familia se hizo cargo de Rodolfo, que pasó a ser parte de su familia. Hasta hace un mes en que Eduardo volvió y se robó al pequeño. Y aunque Lisa lo denunció y sabe del paradero, las autoridades de Tabasco no han actuado en consecuencia.

La falta de regulación que existe en México al respecto le ha quitado a Lisa el derecho a saber a qué tiene derecho y si su hijo, el que cuidó cuando la pareja que lo ‘pidió’ lo dejó enfermo y recién nacido, volverá a ser parte de su familia.

El caso de Lisa es uno de los 13 que el Grupo de Información sobre Reproducción Asistida (GIRE) ha documentado de abusos y discriminación en casos de maternidad subrogada y cuyo informe presentaron esta semana.

¿Qué es la maternidad subrogada? Quizá lo hemos escuchado como ‘renta de vientres’ o ‘alquiler de madres’, términos que son discriminatorios y que se refieren al contrato a través del cual una mujer acepta gestar para una persona o pareja, que tiene la intención de fungir como padres o madres de la niña o niño nacidos de dicho embarazo.

En México este contrato sólo está reconocido en dos estados: Tabasco, de donde es Lisa, y Sinaloa, donde el vacío legal es tan grande que se practica con muy poca frecuencia. Sin embargo, se ha limitado a un tema de regulación civil y no un cambio integral que incluya regulación en materia de salud, alimentación y derechos de la madre que gesta durante y después del parto.

Las especialistas de GIRE han advertido la urgencia de una regulación, cuyo vacío no sólo facilita abusos y discriminación, sino que impide el libre ejercicio de derechos reproductivos, criminaliza a padres que están buscando tener bebés, perpetúa prejuicios y vulnera a las madres que acceden a subrogar su vientre.

Y es que, aunque estos dos estados reconocen estos contratos, tienen candados que resultan violatorios de los derechos reproductivos de ciertos grupos. Por ejemplo, está limitado a mujeres de entre 25 y 35 años, sin que haya un argumento de salud por el que fuera de ese rango no lo permitan; está limitado sólo a parejas heterosexuales, excluyendo a madres y padres solteros, además de familias homoparentales, cuyo derecho a la familia está reconocido por la SCJN desde enero de este año, y también excluye a los extranjeros, aun los que residen de forma permanente en el país.

También se viola el derecho de los niños a una identidad jurídica, acceso a hospitales, hasta la desprotección de las madres al abandono de los padres contratantes o el que se protejan si un embarazo pone en riesgo su vida.

Y aunque una iniciativa del tema fue aprobada en el Senado, está en la congeladora legislativa de la Cámara de Diputados; sin embargo, es necesario que su aprobación garantice el acceso a la maternidad subrogada a cualquier persona, sin los candados de edad o preferencia sexual, y que garanticen servicios médicos para las madres que deciden prestar su vientre.

¿Por qué será que en pleno siglo XXI nos cuesta tanto legislar con perspectiva de derechos humanos, para que cualquiera tenga derecho a algo tan básico como decidir su tipo de familia?

Twitter: @jrisco

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