Opinión

Banco de Basilea: Una voz que clama contra la exuberancia monetaria irracional en el planeta

La semana pasada el Banco Internacional de Pagos (Banco de Basilea), que es el banco central de los bancos centrales, alzó la voz fuerte en desacuerdo con las políticas monetarias agresivas que han venido adoptando los bancos centrales desarrollados, distanciándose del pensamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de los principales bancos centrales en el mundo. El FMI recomendó recientemente al banco del euro implementar un programa de compra de bonos que implica crear euros, para salir del riesgo de deflación.

El Banco Internacional de Pagos publicó dentro de su informe anual un estudio en donde advierte de que los bancos centrales han entrado en un callejón sin salida, al implementar políticas monetarias expansivas, con fuerte creación de dinero y tasas de interés exageradamente bajas. Se muestra preocupado ante la renovada euforia de los mercados financieros que parecen haber olvidado los efectos de la reciente crisis.

Llama a los banqueros centrales a abandonar políticas que fomenten el auge insostenible de activos. (burbujas).

Advierte de que los bancos centrales han caído en la tentación de subir las tasas “tarde y con demasiada lentitud”. Esto genera que los agentes económicos y los gobiernos se endeuden más, que los intermediarios financieros tomen riesgos excesivos con apalancamiento desmedido, y esto a su vez hace más problemático el empezar a aumentar las tasas a niveles normales, así que se incentiva que la política monetaria laxa exagerada se autoperpetue, incrementando los riesgos de creación de burbujas y de crisis sistémicas futuras aún más fuertes.

El BIS (por sus siglas en inglés) solicita a los gobiernos que frenen el aumento de la carga de las deudas e implementen reformas para aumentar productividad. El informe advierte también sobre posibles crisis bancarias en los mercados emergentes, incluida China.

Esta alarma suena estrepitosamente en un entorno en el que lejos de ver los efectos esperados de sequía de la liquidez ante las disminuciones programadas en los planes de creación de dólares por parte de la Fed (tapering), más bien estamos viendo en los mercados financieros globales una rara fase de mínima volatilidad, con elevada liquidez, de gran complacencia a la adopción de riesgos, y de una importante tendencia alcista en los precios de los bonos (muy reducidas tasas de interés de largo plazo), en los mercados accionarios y en los bienes raíces.

Tenemos a la Fed prometiendo tasas bajas y el mantenimiento del tamaño de su balance (4.1 billones de dólares) por un muy largo periodo; al Banco de Japón, ejecutando su programa de creación de yenes por el equivalente al 24 por ciento del PIB en dos años; al Banco Central Europeo que recientemente puso su tasa de depósitos en negativo y que está a punto de inyectar hasta un billón de euros de liquidez al sistema bancario; al Banco de Inglaterra que para enfrentar una burbuja inmobiliaria decidió limitar hace unos días los nuevos créditos hipotecarios antes que tener que subir su tasa de interés de referencia, junto con una ola de bancos centrales (México, China, Chile, Suecia y varios más) que han tenido que reducir sus tasas o relajar la restricción monetaria para proteger la competitividad de sus monedas e incentivar el crédito, como lo hizo el Banco de México al día siguiente del anuncio del Banco Central del Euro.

Recientemente en México, el Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero (integrado por el Banco de México y la Secretaría de Hacienda) alertó que “A pesar de que los mercados financieros anticipan que las políticas monetarias acomodaticias, seguidas por los bancos centrales de las principales economías avanzadas, se mantendrán por un periodo prolongado, prevalece el riesgo de que se generen nuevos episodios de volatilidad”, señalando los peligros que entrañan estos periodos de baja volatilidad al propiciar que los participantes en los mercados financieros subestimen los riesgos a los que están expuestos.

La reacción de los bancos centrales desarrollados ha sido defensiva: Janet Yellen, presidenta de la Fed, declaró: “La política monetaria tiene grandes limitaciones como herramienta para enfrentar los riesgos que amenacen la estabilidad financiera”. Desestimó hacer cambios en la actual política monetaria para hacer frente a problemas de estabilidad financiera en el sector.

“La política monetaria tiene grandes limitaciones como herramienta para enfrentar riesgos a la estabilidad financiera y la regulación debe desempeñar el papel principal”, abundó Yellen en un evento patrocinado por el Fondo Monetario Internacional en Washington. Yellen defiende que es apropiada una mayor atención a la estabilidad financiera en las deliberaciones sobre política monetaria, pero sostuvo que la política sólo debe cambiar para combatir los riesgos a la estabilidad en raras circunstancias.

“El costo potencial de hacerlo podría ser demasiado grande como para dar a los riesgos a la estabilidad financiera un papel central en las discusiones de política monetaria”. Yellen parece no darle importancia a las preocupaciones sobre el aumento en la toma de riesgos en Estados Unidos. “No veo en la actualidad necesidad de que la política monetaria se desvíe de un enfoque principal de la consecución de la estabilidad de precios y el máximo empleo”.

Mario Draghi espera que la inflación continúe baja “durante un largo periodo de tiempo antes de subir hasta cerca de 2.0 por ciento”. Draghi ha indicado que ha comenzado a intensificar el trabajo de preparación de la compra de bonos de activos. “Lo que queremos es que los créditos lleguen a la economía real y sobre todo a las Pymes. Los bancos deberían aprovechar este ejercicio para mejorar sus posiciones de solvencia". 

¿Quién tiene la razón? Por lo pronto se ve venir una ola de regulaciones que van a endurecerse para contrarrestar los excesos en la política monetaria global.

El autor es director de Estrategia.

Correo: eofarril@actinver.com.mx