Opinión

El ayate

 
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Papa Francisco

Él subió a la cumbre y vio a una Señora de sobrehumana belleza, cuyo vestido era brillante como el sol, la cual con palabras muy amables y atentas le dijo: "Juanito: el más pequeño de mis hijos, yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios, por quien se vive. Deseo vivamente que se me construya aquí un templo, para en él mostrar y prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra y a todos los que me invoquen y en Mí confíen. Ve donde el Señor Obispo y dile que deseo un templo en este llano. Anda y pon en ello todo tu esfuerzo".

Estas son la primeras palabras, en náhuatl, que le Virgen de Guadalupe dirigió al indio Juan Diego en el diálogo celebrado entre el 9 y el 12 de diciembre del ya lejano año de 1531 y que dio como resultado, después de muchos episodios, a la construcción de la mundialmente conocida Basílica de Guadalupe.

Los mexicanos podemos ser católicos (yo lo soy), o creyentes dentro de otra religión, o ateos por convicción o mera comodidad, pero todos (o casi todos) somos guadalupanos. El misterio que envuelve a la aparición de la Virgen de Guadalupe en aquel cerro del Tepeyac, el amoroso mensaje que la Virgen nos dirige a todos los mexicanos por conducto de un humilde indio, y los inexplicables sucesos que rodean a esta imagen, nos hacen aceptar sin condición a nuestra querida madre de Guadalupe y rogarle por la saludo material, espiritual o política, de nosotros y aquellos a los que amamos y de nuestro querido México.

En este 12 de diciembre que escribo este artículo y en los días anteriores, millones de mexicanos visitaron la basílica y pidieron a nuestra amada virgencita por la atención a sus deseos y necesidades.

Devoción de un pueblo, una gran devoción que conmueve al mundo entero, empezando por el papa Francisco, quien abiertamente señala su atracción por nuestra virgencita de Guadalupe.

¿Cómo explicar que el famoso y burdo ayate de Juan Diego haya soportado las inclemencias del tiempo a pesar de que por muchos años fue expuesto sin protección alguna a los indígenas mexicanos?

¿Cómo explicar que este burdo ayate continúe integro después de cerca de 500 años de vida?

¿Cómo explicar que haya sobrevivido al ataque fraguado en su contra en 1921 cuando se le colocó una bomba para destruirlo?. La bomba explotó con toda su fuerza y destruyó parte del altar y algunos vidrios de la iglesia pero el Cristo que estaba a sus pies, y que está expuesto en la Basílica, se doblegó como si quisiera proteger a su Santa Madre y, milagrosamente, el cuadro de la Virgen no sufrió daño alguno.

Cómo explicar que los científicos no hayan podido encontrar el material con el que fue plasmada en el ayate la imagen de la Virgen de Guadalupe?

¿Qué mensaje nos manda la Virgen al tomar como mensajero a un indígena humilde, en vez de a un español reconocido o a un clérigo notable? La Virgen ama a los indígenas mientras que nosotros, en nuestra cultura discriminatoria, frecuentemente los rechazamos e inclusive los humillamos “Más que la pobreza me duele la discriminación de la que somos objeto” me dijo un amigo indígena cuando charlaba amigablemente conmigo.

Sí, nuestros hermanos indígenas, son en la actualidad, los más pobres entre los pobres; reciben la educación de más baja calidad, su atención por parte del gobierno es notoriamente insuficiente y sus carencias son poco importantes para nuestra sociedad mestiza.

¿Hasta cuándo?

Hago votos porque ellos, los indígenas, se sientan orgullosos de su origen y su raza, y nosotros los revaloremos y los veamos como lo que son: nuestros hermanos, de los cuales también debemos sentirnos orgullosos. Y que esto tenga como consecuencia una atención especial que les permita alcanzar, entre otras cosas, la educación de calidad, base para su progreso.

Sí, yo me siento orgulloso cuando los indígenas con los que convivo de cuando en cuando se refieren a mí como su hermano. Hermano de los indígenas ¡Que privilegio! Y en mi interior le ruego a Dios que todos los mexicanos sintamos el orgullo de tener en México a los iniciadores de este gran país, los indígenas, y revaloremos su cultura, una cultura que tiene cosas extraordinarias que nos hemos negado a reconocer. México será otro cuando nos abracemos los unos a los otros en un símbolo de hermandad.

Mañana será otro día

Presidente de Sociedad en Movimiento.

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