Opinión

El aún incomprendido vino blanco


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Vino blanco

Como cada año tengo el privilegio de vivir un mes en una de mis ciudades favoritas, Valladolid, Yucatán. Los calores estivales sobre los cuarenta y tantos grados que padecemos en esta bellísima región me inspiraron a escribir sobre vino blanco, una refrescante opción para el verano.

El vino blanco puede hacerse con uvas blancas o tintas. El color del vino se obtiene de la cáscara de la uva ya que la pulpa no tiene las sustancias colorantes que tiene la piel de este noble fruto. Cuando se obtiene el jugo (mosto) al apachurrar la uva, comienza la fermentación, es decir, mediante unos hongos llamados levaduras el azúcar del mosto se transforma el alcohol.

Sensorialmente el vino blanco es más ácido que el tinto, por ello es que debe refrescarse para bajar bajar su acidez y sea más placentero.

Según su estilo de elaboración los blancos pueden producirse de dos maneras en términos generales: Los que tienen solo la fermentación alcohólica y aquellos que además tuvieron una segunda fermentación conocida como maloláctica (FML). Los primeros son más ácidos y se recomienda beberlos entre 6° y 8° para que resulten más refrescantes y como acompañantes de comidas ligeras y medianamente picosas. Los vinos con FML como resultado de su elaboración, son ligeramente menos ácidos y con más estructura, lo que permitirá tomarlos entre 10° y 12° y acompañar en consecuencia platillos más estructurados

Desafortunadamente en la etiqueta no viene información sobre el tipo de fermentación con que fue elaborado el vino blanco. Sin embargo, en la ficha técnica del vino con la que debe contar el vendedor, o en el peor de los casos en la página de internet de la bodega se puede encontrar dicha información.

Mis recomendaciones de vinos blancos -solo con fermentación alcohólica-, para el verano son vinos mexicanos: Monte Xanic Viña Kristel de uva Sauvingnon Blanc cosecha 2014, con su nueva imagen; Casa Madero Chenin Blanc 2014. Ambos vinos son estupendos como aperitivo en la playa o la casa de campo y estupendos compañeros de camarones al ajillo, aguachiles, ceviches o unas enfrijoladas entre otras delicias. Lo mejor es que estos vinos no superan los doscientos pesos.

Los vinos con FML por su elaboración y seguramente por su paso por barrica resultan más costosos. En vino mexicano tenemos una gran opción como el Casa Grande Chardonnay de Casa Madero o Marimar Estate Chardonnay de Russian River Valley en California son excelente recomendaciones que pueden acompañar platillos como sopa de cebolla gratinada, pasta a los tres quesos o unos delicados papadzules. Sus precios oscilan entre los doscientos y cuatrocientos pesos aproximadamente.

La frase el mejor vino blanco es un tinto, es producto de la ignorancia. No comparemos a Dalí con el Greco. Atrévanse a probar estas delicias, créanme nunca lo harán quedar mal. ¡Salud!


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