Opinión

El aumento que nos megamerecemos

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Mexicanos los que más gastan en gasolina

Los mexicanos pagaremos más por los combustibles. Naturalmente, el aumento (aunque la tarifa será diferente en 90 zonas, la constante es un fuerte incremento de la misma) ha sido recibido con enojo por la población. Ante ello, voceros de la administración Peña Nieto han declarado que es un precio relativamente barato comparado con otras economías, y que si bien amarga, esta “medicina” a la larga traería efectos benéficos al estar en curso la eliminación de un considerable subsidio a esos productos que generaba un boquete en las finanzas públicas.

En principio todos tienen razón. Los del enojo porque le creyeron al presidente cuando prometió el fin de los gasolinazos. Los tecnócratas, porque desde el mundo de los números en el que viven la realidad cuadra porque cuadra, independientemente de los efectos que ello provoque a ras de suelo.

Sin embargo, más que contradictorias, ambas posturas son más complementarias de lo que las partes se atreverían a reconocer.

Ciudadanos que nunca han pugnado por corregir la baja e ineficiente recaudación, ciudadanos que han sido incapaces de hacer rendir puntualmente cuentas a sus gobernantes, hoy festejan los memes con el sabor a centavo que les ha quedado en la boca luego de la noticia de que llenar el tanque costará una quinta parte más.

En contraparte, el señor Meade, el señor Ochoa, el señor Aureoles (este último palero de paleros del gobierno federal), entre otros, tratan de explicar la pureza financiera del megagasolinazo a sabiendas de que la argumentación caerá en un vacío insalvable: tan doctos comentarios carecen de credibilidad más allá de los clubes financieros, pues provienen de un grupo de poder que ha dado cero muestras de congruencia, pues a pesar de reiteradas promesas (¿recuerdan que EPN decía que le tocaba al gobierno apretarse el cinturón?), su creciente gasto, y el despilfarro del mismo, es evidente.

Cabe mencionar que hay un grupo extra, no sólo dos polos. Es el coro de los señores y señoras de las 'lágrimas de cocodrilo'. Pongan ahí a la señora Alejandra Barrales, del PRD, y al señor Miguel Ángel Mancera, de la CDMX; la primera dizque convocando a protestas contra las alzas y el segundo demandando (es un decir, quién es él para demandar nada) una reunión al presidente para revisar el tema. Y pongan también en ese colectivo al Partido Acción Nacional, ese que no renuncia a ningún bono o mesada, pero luego critica la reforma fiscal que lo alimenta. En similar situación está Morena, que rechaza o se ausenta de votaciones, pero disfruta las partidas.

Este tercer grupo es el que cierra la pinza. El que disfraza de oposición lo que en realidad es el gobierno de la coalición sin luces. Nada novedoso provendrá de ellos porque la creatividad surge necesariamente de la carencia, y ellos, los partidos –los oficiales y los oficiosos antes llamados de oposición– no padecen carencia alguna y no resentirán el megagasolinazo.

El alza a los combustibles la tiene bien merecida esa sociedad que ve el cabalgante aumento a nivel de PIB de la deuda, la existencia de privilegios por doquier y la voracidad de los partidos, y poco ha hecho para corregir, en tiempo y forma, esas aberraciones.

Y lo peor es que no hay garantía de que el nuevo sacrificio sirva de algo, de que el megagasolinazo sea para bien. ¿O ustedes de veras creen que el presidente de las cuentas y los cuentos alegres, con sus escuderos oficiales y oficiosos, cuidarán lo que con este aumento recauden? Exacto. Una medida que podría ser correcta, pero cuyo destino es nada prometedor.

Pero mientras tanto, feliz 2017.

Twitter: @salcamarena

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