Opinión

El ascenso del renminbi es en gran parte simbólico

 
1
 

 

Krugman.

El Fondo Monetario Internacional ha incluido al renminbi en su canasta de derechos especiales de giro (DEG) y sumado un mundo de dolor para reporteros en todas partes; ahora van a tener que manejar la extraña nomenclatura de la moneda de China. (Según entiendo, se debería usar renminbi y yuan más o menos de la misma forma en que se usa esterlina y libra; el renminbi es el término chino para el dinero en general, mientras que el yuan es la denominación de sus billetes.)

Es un evento simbólico. China es el primer país en desarrollo que alcanza este estatus. Si me preguntan, fue un poco apresurado: China es grande, pero sigue teniendo controles de capital, lo que significa que su moneda no es libremente negociable como las demás monedas importantes de la canasta.

¿Esto qué tanta diferencia marca para la economía real? Casi ninguna.

Aunque esto no es lo que normalmente se escucha. Un artículo de opinión publicado recientemente en The New York Times por Neil Irwin, un corresponsal de economía generalmente excelente, comparó el ascenso del renminbi con el reemplazo gradual de la libra esterlina por el dólar estadounidense “como la moneda predominante para el comercio y las finanzas mundiales”. Continúa diciendo que “este acontecimiento fue una pieza crucial del ascenso de la nación al estatus de súper potencia”. (Lea aquí el artículo: nyti.ms/1Ikj05z.)

En realidad, no fue así. Estados Unidos se convirtió en superpotencia porque su economía era enorme; para 1913 la economía ya era casi tan grande como las economías combinadas de Europa Occidental y se hizo aún más dominante después de la Segunda Guerra Mundial. El papel internacional del dólar fue, en el mejor de los casos, una nota al pie en esta historia.

Pregúntese: ¿Qué privilegios especiales conlleva tener una moneda de reserva? La gente que no trabaja en economía monetaria internacional tiende a hacer afirmaciones en el sentido de que Estados Unidos tiene una habilidad única para registrar déficits comerciales, o para endeudarse en moneda propia, o para extraer grandes cantidades de recursos de otros países debido a este “exorbitante privilegio”, pero nada de esto es cierto. Cuando mucho, el papel especial del dólar podría significar que Estados Unidos tiene costos de endeudamiento ligeramente más bajos -aunque hay poca evidencia de ello- y que recibe un préstamo de facto de tasa cero de la gente que tiene moneda estadounidense fuera del país.

Y está lejos de quedar claro que China siquiera reciba estos beneficios menores: poner la moneda en el DEG debería relacionarse muy poco con la disposición de la gente a tener esa moneda, o incluso a comprar bonos denominados en renminbi.

El economista Maury Obstfeld escribió un excelente sondeo sobre los DEG hace unos años (aquí: bit.ly/1PsozBt), que puso las cosas en perspectiva. En esencia, actualmente los DEG aportan una línea de crédito limitada para los países que quieren pedir prestado reservas de monedas reales de otros países. “La valuación de la canasta de los DEG es motivada por conveniencia denominativa -escribió Obstfeld- y puede sostenerse que es bastante incidental (y no esencial) para los propósitos principales”.

En otras palabras, esto es poco más que un cambio menor en la contabilidad, con implicaciones económicas triviales.

Twitter: @NYTimeskrugman

También te puede interesar:
Razonamiento motivado y la burbuja inmobiliaria
¿Qué gana Estados Unidos con el papel especial del dólar?
Las raíces del “trumpismo”