Opinión

El arte del control: tres niveles para navegar
en la certeza


  
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 [Bloomberg] Con la compra de la firma de tecnología alemana, la empresa, ampliará su oferta en la industria automotriz. 

“Orden dada, no supervisada, mejor no dada”, reza un dicho muy extendido en el mundo empresarial.

No hay duda, la gestión directiva de una empresa requiere de cierto grado de supervisión y control. No tenerlos deja la acción individual y colectiva a la deriva. En contraposición, el exceso asfixia o inmoviliza.

Cuando existe un nivel adecuado de control dentro de una organización, hay personas informadas en su interior que pueden tener un grado razonable de certeza de que no habrá sorpresas desagradables de importancia en el futuro.

Controlar no supone que todo siempre salga bien, pero sí exige que todo lo relevante, bueno y malo, siempre se sepa oportunamente, en el nivel correcto y por quien debe saberlo.

Tres son los niveles básicos de control que deben existir en toda organización:

1. Control táctico.- Está enfocado en lograr que cada subordinado se comporte de la forma en que esa organización define la palabra 'adecuadamente'. Asumiendo que a cada persona se le ha dicho de forma clara qué hacer y, si resulta necesario, cómo hacerlo, esta acción directiva observa que no exista inacción o error evitable por limitaciones de conocimiento, entrenamiento, experiencia o inteligencia.

2. Control directivo.- Está enfocado en lograr que la estructura que soporta el quehacer colectivo de la organización (el todo o una parte) se mueva al objetivo determinado, de forma razonablemente uniforme y en la ventana de tiempo que se definió para ese propósito. Supone, por supuesto, que todos tienen claro qué se pretende lograr.

3. Control estratégico.- Está enfocado en alinear a toda la organización, sus recursos, su energía y, desde luego, su actuar hacia la estrategia definida, haciendo las adecuaciones oportunas y progresivas que el mercado o el entrono hagan necesarias.

Con independencia del tamaño de cada organización y con conciencia de que hay procesos complejos que requieren mayor precisión en sus resultados, el arte de quien dirige está en graduar qué tanto controlas, qué tanto dejas fluir, cada cuándo exiges reportes y, sobre todo, qué tipo de información es la que conviene recibir.

Quienes son partidarios del mínimo nivel de control posible, suelen reforzar la necesidad de evaluar constantemente la desaparición de tareas, proyectos o reportes que evitan un problema de control.

Particular resonancia adquiere esta alternativa cuando uno observa cómo abundan en los mundos empresariales y gubernamentales reportes inerciales que han dejado de tener sentido directivo alguno.

En cualquier caso, sin importar la gestión que se pretenda controlar, se puede poner el acento en la persona, en la acción o en el resultado. Lo más relevante, sin embargo, es que cada tramo de control se dé en el nivel adecuado de la organización. Bien dicen en las escuelas de negocios globales: “People don’t do what you expect, they do what you inspect”.

AGENDA DE LA SEMANA…
Del 1 al 3 de junio próximos, el Comité de Emisoras del Grupo Bolsa Mexicana de Valores llevará a cabo en Cancún su Séptimo Foro de Emisoras.

El evento reúne a los directores de finanzas y algunos directores generales y dueños de las empresas que han emitido algún tipo de instrumento en el mercado de valores. Con un programa por demás interesante, adquiere particular interés escuchar al internacionalista Rafael Fernández de Castro, quien cerrará el evento con una reflexión sobre los grandes peligros para México con sus vecinos del norte y del sur. ¡Ahí nos vemos!

El autor es empresario y conferencista internacional.

Twitter: @mcandianigalaz

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