Opinión

El aprendizaje desigual en México

 
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La enseñanza en las comunidades indígenas. (Cuartoscuro/Archivo)


Por Pablo Velázquez.

El pasado martes 10 de noviembre, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) publicó los resultados del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (Planea) en educación básica. Los resultados muestran que el Sistema Educativo Nacional (SEN), a pesar de la inversión de más de 384 mil millones de pesos cada año (SEP, 2015), produce resultados mediocres. Por ejemplo, de acuerdo con Planea, en 6º de primaria, casi la mitad de las y los estudiantes no alcanza a comprender textos literarios propios de su edad. Además, nos señala que, después de pasar un mínimo de 1,200 días en la escuela, 3 de cada 5 alumnos no son capaces de multiplicar o dividir operaciones básicas y que se practican a partir de 2º de primaria.

En resumen, muy pocos de las niñas, niños y jóvenes que asisten a la escuela en México aprenden lo necesario para seguir aprendiendo.

Quisiera recalcar dos hallazgos de Planea. El primero de ellos es la inequidad del sistema educativo entre escuelas. Mientras 52% de los estudiantes en primarias generales públicas caen en el nivel más bajo de desempeño, en primarias indígenas este porcentaje aumenta a 80%.

El estudio “Desigualdad Extrema en México: Concentración del poder económico y político” (OXFAM, 2015) muestra las consecuencias de este aprendizaje desigual: la población indígena es cuatro veces más pobre que la población general. Es imposible lograr que México se convierta en un país equitativo cuando la educación perpetúa el vicio de la inequidad: aprende más quien tiene más recursos y vive en zonas menos marginadas. El sistema educativo de nuestro país falla al asegurar piso parejo a nuestros estudiantes y al final, un factor importante que determina si aprendes o no es la cuna en la que naces.

El segundo hallazgo que deseo resaltar es la equidad en los resultados de matemáticas en cuanto a género. En diversas evaluaciones estudiantiles (nacionales e internacionales), los hombres suelen obtener mejores resultados que las mujeres en matemáticas, así como las mujeres tienden a salir mejor que los hombres en lectura. Lamentablemente, la equidad que muestra Planea – no hay diferencia importante entre el logro por género en matemáticas – viene en un sentido negativo: tienen resultados similares no por destacar en la misma proporción, sino por salir extraordinariamente mal en porcentajes similares. En 3º de secundaria, 67 de cada 100 niñas tiene un desempeño insuficiente comparado con 64 de cada 100 niños que poseen el mismo nivel de desempeño. Es decir, la mayoría de nuestras niñas y niños sólo son capaces de realizar cálculos con números enteros (15 x 2 = 30), pero incapaces de resolver problemas que involucren fracciones o decimales, y esto después de por lo menos nueve años de escuela.

Afirmar que la Reforma Educativa tuvo un efecto en estos resultados es un juicio apresurado e incompleto. Recordemos, por ejemplo, que Planea fue aplicado en junio de 2015, apenas 10 meses después del otorgamiento de las primeras 21,599 plazas docentes de ingreso por concurso, cifra que representa apenas 1.8% del total de maestros del país. Es decir, Planea no evalúa el impacto de la Reforma Educativa; en cambio, nos muestra la cuesta que tenemos por subir. Y hablo de “tenemos” porque el sistema educativo lo construimos todos, y dicha cuesta no sólo involucra maestros, sino también a familias, autoridades y los mismos alumnos.

Los resultados de Planea son desastrosos pero no inmutables. Exijamos de las autoridades que este diagnóstico venga acompañado de acciones que aseguren no sólo que todas las niñas, niños y jóvenes vayan a la escuela, sino que aprendan en ella independientemente de su origen socioeconómico, étnico, geográfico o de género. Tener un aprendizaje igual no es exigencia imposible o deseo irrealizable; es el derecho de aprender de nuestras niñas y niños.

Investigador en Mexicanos Primero.

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