Opinión

El Antisemitismo a siete décadas del Holocausto

A raíz de la guerra entre Israel y el movimiento terrorista Hamas en Gaza, iniciada el 8 de julio pasado y, que duró 50 días, el antisemitismo en el mundo y la condena a Israel por la ofensiva de las Fuerzas Armadas de Israel (FAI), denominada Margen Protector, cobraron una intensidad inusitada, particularmente en Francia y Alemania, en donde fueron agredidos miembros de las comunidades judías de esos países; se realizaron actos vandálicos, aparecieron pintas antijudías y antiisraelíes en sinagogas y otras propiedades judías; hubo quema de banderas de Israel y se llevaron a cabo agresiones organizadas contra judíos.

En Francia, que cuenta con la tercera comunidad judía más importante del mundo, alrededor de 600,000 personas, después de Israel y EUA, el Consejo Representativo de Instituciones Judías de esa nación denunció que los actos antijudíos en Francia se duplicaron en los siete primeros meses del 2014, en relación con ese periodo del 2013. La vida de los judíos en Francia se ha convertido en una pesadilla propiciando una creciente salida de estos hacia Israel y EUA, principalmente, de acuerdo a la Agencia Judía este año la emigración de judíos franceses superará cinco mil personas, 55.0% más en relación al año previo.

Asimismo, se efectuaron multidinarias protestas a favor de los palestinos, algunas con violencia, en Austria, Bélgica, España, Holanda, Gran Bretaña y Noruega, incluso, hubo manifestaciones en México, empero, con una limitada participación de gente. En este contexto, resulta inaudito que cuatro docenas de judíos ortodoxos sobrevivientes del genocidio nazi y 300 parientes de víctimas del Holocausto publicaran una carta abierta en el periódico New York Time a finales de agosto pasado en la que condenaban “la matanza de Gaza” e hicieron una llamada para realizar un boicot a Israel por sus ataques a esa región.

En Alemania, el rabino Daniel Alter, que tiene a su cargo temas vinculados con el antisemitismo en la comunidad judía de Berlín, mencionó que un estudio solicitado por el gobierno de Alemania en el 2011, reveló que una cuarta parte de los alemanes “tienen un sentimiento antijudío latente”, proporción que seguramente es mayor en el presente.

En el contexto antisemita que prevalece en Europa, el 14 de septiembre pasado la Canciller alemana, Ángela Merker (AM), dio su respaldo a los judíos y a Israel en un discurso sin precedentes en un acto convocado por el Consejo Central de los Judíos de Alemania que se realizó en la simbólica Puerta de Branderburgo al que asistieron más de cinco mil personas. La Puerta de Branderburgo, construida entre 1788 y 1791 por Carl Gotthard, siguiendo el modelo de la puerta de acceso a la Acrópolis de Grecia, representa un símbolo de paz sobre las armas: la cuadriga de la puerta en tiempo de los romanos era un carro tirado por cuatro caballos en línea y desde entonces tenía un carácter de victoria.

AM llamó al mundo en la Puerta de Branderburgo a no consentir que las críticas a Israel sirvan para esconder el mismo odio a los judíos que alimentó el Holocausto Nazi: “nunca más de Hitler”. AM enfatizó que ningún judío debe sentirse amenazado por ser identificado como tal y que la comunidad judía de Alemania, más de cien mil almas, forma parte de la vida de Alemania. En este ámbito, cabe destacar que al inicio de la operación Margen Protector AM había condenado la vehemencia de las exclamaciones de odio en las manifestaciones palestinas en las que se pedía “gasear a los judíos” y se calificaba a los sionistas de “fascistas que matan niños y civiles”.
Por otra parte, en América Latina (AL) también la mayoría de las comunidades judías han encarado una creciente hostilidad de sectores oficiales, políticos, intelectuales y, en general de la opinión pública; se han registrado actos de violencia contra los judíos. En este sentido, la Directora del Instituto Latinoamericano del Comité Judío Americano, Dina Siegel, ha dicho que la Operación Margen Protector en Gaza y la retirada (temporal) de cinco embajadores de AL de Israel, trajeron todo tipo de expresiones de profunda animadversión contra los judíos y contra Israel, especialmente en las redes sociales. Sobresale que el Presidente Mujica de Uruguay, país tradicionalmente considerado aliado de Israel, calificara a este último de genocidio y fanatismo, hecho que denota su ignorancia “en diferenciar el intento de eliminar a todo un pueblo y la lucha contra el fundamentalismo islámico”; resulta claro que Israel no cometió un genocidio en Gaza, sino que se defendió contra el terrorismo de Hamas que ha pretendido matar indiscriminadamente a sus ciudadanos; por lo demás, el señalamiento de Mujica sobre el fanatismo de Israel, en realidad “es solo aplicable al régimen extremista que gobierna la Franja de Gaza desde el 2007”.

En Bolivia hubo manifestaciones propalestinas y su “visionario” presiente, Evo Morales y el decrépito exmandatario cubano, Fidel Castro, firmaron recientemente un documento en defensa de los palestinos y la exigencia de que las FAI cesen sus ataques contra el pueblo palestino en Gaza. Además Evo Morales indicó que Israel es un país terrorista y estableció la visa obligatoria para los israelíes en sus visitas a Bolivia. Paralelamente, el Presidente de la comunidad palestina en Bolivia fue invitado a pronunciar un discurso en la Cámara de Diputados para “vociferar” contra Israel y se exhibió una bandera palestina en el Congreso Nacional de la Paz.

En Chile y Argentina, naciones “infestadas” de nazis desde la Segunda Guerra Mundial, se exacerbó el discurso antijudío y antiisraelí y, en Venezuela, nación que tiene pactos militares y acuerdos comerciales y financieros con Irán y Alianzas con Hesbolla y otras organizaciones terroristas, ha proseguido el discurso antisemita y antiisraelí. Por su parte, la Alianza Bolivariana por los Pueblos de América (Alba) externó su solidaridad con los palestinos de Gaza y su condena a Israel; finalmente en Guatemala 230 judíos ortodoxos y ultraortodoxos fueron expulsados de la población de San Juan de la Laguna, 200 km. al oeste de la capital guatemalteca, en la ribera turística del Lago Atlitan, en donde fueron repudiados por indígenas que amenazaron con lincharlos; los religiosos amontonados en un viejo edificio de la ciudad de Guatemala buscan angustiados donde asentarse.

Así, la Franja de Gaza dio “nueva vida a antiguos demonios” que alentaron el antisemitismo y acrecentaron los sentimientos racistas en le mundo. Los antisemitas han enloquecido socavando la estabilidad global.