Opinión

El 3de3 vale M

 
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Diputados

Estamos a cinco semanas para que terminen las campañas en curso, en 17 entidades que tendrán elecciones locales y para la Cámara de Diputados. En estos comicios participan más de 43 mil candidatos buscando diputaciones locales, alcaldías, gubernaturas y diputaciones federales.

En el contexto de una de las crisis modernas de legitimidad y credibilidad más serias de nuestro sistema político, el Imco y Transparencia Mexicana, con un grupo de aliados, lanzaron la iniciativa de 3de3, en la que le piden a los candidatos que hagan pública sus declaraciones patrimonial, de intereses y fiscal. En el sitio (candidatotransparente.mx) se explica: “dada la creciente necesidad en nuestro país de generar confianza por parte de la ciudadanía en sus representantes, un grupo de organizaciones de la sociedad civil hemos unido esfuerzos para que cada candidato se comprometa de manera tangible a poner los intereses de México antes de los suyos. Un candidato que no puede hace esto no merece un solo voto, menos gobernar”.

La respuesta de los candidatos ha sido nula. Por grave que nos parezca, a ellos no. Les vale por completo. Sólo 88 candidatos de 43 mil se han inscrito en el 3de3. Es decir, el 0.002 por ciento de quienes aspiran a un cargo de elección popular estiman que transparencia, rendición de cuentas, decencia y claridad, son valores para gobernar.

De estos 88 candidatos, 36 por ciento son del PAN, 21 por ciento del PRI, 9.0 por ciento del PRD. ¿Qué nos dice esto de la vocación de los políticos? En lo personal me resulta muy grave, incluso patético, que ante el llamado de una red seria de organismos ciudadanos, la respuesta sea ignorarla por completo. ¿Qué costo tiene? Lo más grave es que tal vez ninguno. Las elecciones se llevarán a cabo, habrá nuevos gobernadores, legisladores, alcaldes, producto de un sistema político que se pudrió. El fracaso, hasta ahora, de una iniciativa tan valiosa es muestra de que la democracia en México está en coma, y se mantiene con vida de manera artificial. Un sistema electoral que no escucha, ni toma en cuenta a sus ciudadanos, está muerto. Un sistema político que no considera estos principios como centrales, se quebró. El contrato social ya no funciona.

Twitter: @julio_madrazo

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