Opinión

El 2013, un año muy complejo


 
 
 
A las 24 horas de este 31 de diciembre habrá concluido 2013 y con él un primer ejercicio anual de la política pública hacia las MiPymes y para los emprendedores bajo la administración de un gobierno Priista.
 
Ha sido un año complejo sin lugar a dudas aquel que inició hace poco más de 365 días con el anuncio presidencial de la constitución del Instituto Nacional del Emprendedor.
 
Quien fuera el último subsecretario de la Pequeña y Mediana Empresa, Enrique Jacob Rocha emprendió entonces un camino empinado y difícil de transitar al menos en su primer ciclo anual.
 
Inició JACOB ROCHA con una acción que le concedió una serie importante de créditos del ecosistema emprendedor.
 
Cuando todo mundo en el ecosistema esperábamos conocer la varita mágica con que se constituiría la “nueva política hacia las Pymes” el presidente del INADEM convocó a una serie de reuniones para conocer las propuestas del ecosistema emprendedor hacia la política pública existente y hasta este año aplicada.
 
No sería su política un “borrón y cuenta nueva” sino una evaluación seria de lo que hasta el momento estaba de pie. Seria cambiado lo necesario de cambiar y fortalecido aquello que hubiera ofrecido resultados positivos.
 
De las convocatorias a evaluar en el DF y en varias sedes del mal llamado “interior” de la República Mexicana surgieron una serie de ideas que conformaron la recomendación de trabajo del ecosistema emprendedor hacia un gobierno que desde la Presidencia de la República hasta la Presidencia del INADEM, pasando por la Secretaría de Hacienda y la de Economía, por supuesto hablaba de la importancia estratégica de las Pymes y de la voluntad federal para convertir este sexenio sin que mediara duda alguna en un sexenio que apoya a emprendedores.
 
Uno de los cambios más sustanciales en las reglas de operación del Fondo Pyme, fue realizar convocatorias en los distintos segmentos de apoyo a MiPymes.
 
Las convocatorias, por razones obvias de imaginar, fueron naciendo hacia mediados del año cargadas con un sistema de evaluación que pretendió, como fue demanda casi unánime durante las consultas a la base del ecosistema emprendedor, dar respuesta contundente a la discrecionalidad que, se apreció, existía en las reglas de operación del Fondo Pyme hasta ese entonces.
 
En una obsesión por la transparencia, la mecánica de evaluación de los proyectos fue reestructurada. Por un lado, en un paso plausible y lógico, el INADEM lanzó convocatorias donde tuvo la visibilidad necesaria para contemplar en dónde estarían las baterías de la ejecución de la política pública hacia las Pymes.
 
El ecosistema emprendedor acudió a las convocatorias solicitando en conjunto, más de 22 mil millones de pesos. A la vista no había tanto dinero como el que aspiraban los solicitantes.
 
Y comenzaron los “asegunes”. Por un lado un grupo de preparados egresados de universidades privadas comenzaron a hacer sus “pininos” en la evaluación de proyectos “en la vida real”. Los miembros del ecosistema, entonces, encontraron en esa visión academicista el primer obstáculo del nuevo reino de las reglas de operación del Fondo Pyme. Y no sería el más delicado de atender. Unos querían legitimare y otros no ser calificados como ignorantes en la forma de presentar los proyectos.
 
Para no entrar en detalles de un sistema informático que no dejó de dar sus naturales dolores de cabeza, las evaluaciones de los técnicos dejaron más insatisfacciones que sonrisas, al menos entre aspirantes a ser beneficiados por el recurso público.
 
En el primer ejercicio de evaluación integral, pasados todos los filtros del proceso, 15 por ciento de las solicitudes recibieron los recursos que se demandaron. A la vista, escribió UNIVERSO PYME, habrá más chiflidos que aplausos, como finalmente resultó la conclusión a finales del año cuando, hasta la cifra más fresca que quien escribe conoce, de cada 100 proyectos 11 fueron palomeados favorablemente.
 
La distinta óptica de las partes en esta historia, autoridades y ecosistema, tuvo en el proceso de evaluación un punto discordante de peso. Los solicitantes rechazados se dijeron injustamente tratados y arbitrariamente descartados.
 
La autoridad demandó seriedad en la presentación de los proyectos y oportunidad al momento de recibir segundos chances.
 
Hubo otros amargos en ese arroz; los convidados al proceso de evaluación del Consejo Directivo del Fondo Pyme donde algunos dejaron de comportarse con propiedad y seriedad y dejaron ver su parte de irresponsabilidad, haciendo presa de sus inconsistencias a la política pública hacia las Pymes.
 
Con un sabor de boca distante al que deja un postre digno de reyes, terminó el año con la oportunidad concedida al INADEM a aprovechar cabalmente las áreas de oportunidad que las nuevas mecánicas del Fondo Pyme abrió en su último año de existencia.
 
En minutos el Fondo Emprendedor habrá de sustituir al Fondo Pyme y con él las nuevas mecánicas de operación en las que se prometen resarcir los daños ocasionados por un año complejo, para decir lo menos.
 
Los Secretarios de Desarrollo Económico están dispuestos, indican a este columnista, a cumplir un papel más protagónico en la determinación de qué proyectos deben ser autorizados en beneficio del futuro nacional, papel que parece no regatearles el INADEM.
 
Un primer año complejo parece claramente concederle al INADEM y a su presidente la capacidad para aprovechar de manera puntual y correcta las áreas de oportunidad que la transformación del Fondo Pyme abrió a mediados del 2013.
 
Del equipo que comanda Enrique Jacob está la conciencia de que fue un año muy complicado y que las oportunidades de cambio serán atendidas de manera puntual y correcta.
 
Lo mejor del 2013 es que termina y que como sucede en cada cierre de ciclo anual, hay, o al menos así queremos verlo, más oportunidades de acertar que de volver a incurrir en los mismos tropiezos que propició el año que agoniza.
 
Feliz año, al menos con salud, que es el principal activo de la vida.