Opinión

El 18 está aquí

 
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Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena, en su visita a Jiménez del Tul, Zacatecas, ayer. (Especial)

La carrera por la sucesión presidencial ha arrancado en la expresión e inconformidad de algunos líderes en contra de la aventajada campaña de otros. Manlio Fabio Beltrones dijo el pasado 12 de noviembre al término de una conferencia universitaria, que no era parejo, “es un truco, eso es tramposo”, al referirse a la exposición que “algunos personajes políticos” –en clara referencia a Andrés Manuel– hacen de su imagen en medios.

Para nadie es un secreto la sobreexposición mediática de Andrés Manuel. En radio, en televisión, en espectaculares o incluso impresos en los diarios, aparece con extrema frecuencia por los últimos 14 meses.


De forma muy intensiva durante las campañas para junio 7 y de forma descendente desde entonces. El INE ha sido absolutamente claro y la ley lo respalda: Morena y AMLO no violan ley alguna en este sentido.

Otro debate es si la ley electoral está bien hecha o no, o si dejó esta serie de hoyos negros que el Verde y Morena han aprovechado con astucia. ¿Es ilegal? En absoluto.

Ahora que si hablamos de equidad electoral, de condiciones parejas de competencia hacia unos comicios para los que faltan aún tres años, o por lo menos dos y medio, las consideraciones son distintas. Andrés Manuel está en campaña desde la primera contienda electoral en el centro del país, la del 2000 para la jefatura de Gobierno capitalino.

Desde entonces y hasta ahora, 15 años después, el líder, caudillo, profeta y mesías de su propio movimiento recorre el país, construye campañas y mensajes.

Parece que su estrategia ahora está encaminada a utilizar el proyecto del aeropuerto internacional, como instrumento de crítica y ataque al gobierno. El tema energético carece de rentabilidad electoral, porque sus efectos reales serán visibles hasta el 19 o el 20 –si bien nos va. Por ello es necesario algo mucho más cercano, tangible, que incendie el debate. Como la historia demuestra –Estela de Luz, Línea 12, edificio del Senado– las obras públicas en este país son altamente ineficientes, el nuevo aeropuerto sufrirá retrasos, deficiencias y sobrecostos si partimos de la experiencia reciente.

En el PRI las cosas no se ven sencillas, porque existen muchos aspirantes o suspirantes. Será interesante ver el desempeño de los dos punteros al interior del gabinete, Osorio y Videgaray, alfiles del presidente y caballos de avanzada. Tienen sus debilidades, como el desgaste propio de sus funciones y la delicada responsabilidad que ostentan frente a una opinión pública escéptica y crítica. Pero no son los únicos. Surge con vigor y energía la figura joven y hasta ahora eficiente del secretario Nuño, quien podría despuntar si sus resultados en la implementación de la reforma educativa destacan por firmes y efectivos. Al frente del partido, no se puede descartar al líder nacional, veterano de muchas batallas, leal e institucional al sistema y al presidente. Manlio Fabio juega su partida entera en los resultados que arroje en los comicios de 2016.

Pero también juegan personajes como José Antonio Meade, quien gusta del bajo perfil y la eficiencia. Trabajador, disciplinado, sin filias ni fobias, puede ser una carta brillante en caso de una alianza PRI-PAN contra una eventual PRD-Morena-MC.

En el PAN el gobernador Moreno Valle parece jugar con ventaja por su equipo adelantado y su estrategia trabajada, faltará ver cómo concluye su gestión en Puebla para ver si puede ser elegible. De antemano sabemos que el descubrimiento de una deuda insultante –Coahuila, Nuevo León– lo descartaría frente al electorado. Margarita, aunque milita, crece como independiente. Todo dependerá del operativo interno que gestione y supervise Ricardo Anaya para presentar un candidato de unidad, limpio, con el respaldo del partido.

Con todos estos personajes en escena y otros más, las figuras independientes podrán jugar un papel relevante y destacado. Jaime Rodríguez El Bronco, podrá jugar si sus dos siguientes años en Nuevo León ofrecen resultados sobresalientes: anticorrupción, austeridad, ordenamiento en finanzas públicas, atención social.

Y otros que puedan surgir del llamado grupo Virreyes, donde confluyen académicos, políticos y empresarios.

Los temas del 18 serán, a mi juicio, la autenticidad del candidato: su pasado, trayectoria, honestidad, efectividad y resultados. Será difícil que un partido, con todo su aparato o fuerza, presente a personajes de dudoso origen o cuestionable desempeño público. También será difícil que los voceros del retroceso, los agoreros del pasado puedan conquistar el voto ciudadano mayoritario. Veremos.

Twitter:@LKourchenko

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