Opinión

Eficiencia de la tecnología médica

30 enero 2014 5:2 Última actualización 24 marzo 2014 21:25


 

El desarrollo de equipo médico con impresionante nivel tecnológico es un hecho. Aparatos más poderosos y sorprendentes hacen cosas que antes no se pensaba que las hicieran: diagnosticar, tratar, curar y prevenir. Los médicos ya no estudiarán necesariamente todo lo que ahora estudian. Se prepararán para conocer, entender y utilizar con máxima seguridad -la integridad y la vida de los pacientes depende de ello-, dispositivos con tecnología médica avanzada.
 

He observado en hospitales públicos, generales y privados (de cuatro estrellas), que la preocupación de los médicos y los directores es la de capacitarse para operar equipos médicos más complicados, pero en su mente no existe el término mantenimiento o conservación preventivo y correctivo de tales máquinas, lo cual implica, para su óptima operación inspección, prueba, ajuste, reparación, reemplazo de partes, limpieza, lubricación y eliminación del equipo por obsolescencia. El mantenimiento neurálgico incluye básicamente las áreas de lubricación, eléctrica, electrónica, mecánica, hidráulica, neumática y calibración.
 
El mantenimiento recomendado por el fabricante y realizado de acuerdo a sus instrucciones involucra a un ingeniero entrenado en equipos médicos especializados y muy costosos.
 
Es esencial conservar el equipo seguro y fiable en bien de la salud y la vida de los pacientes. Falta de mantenimiento, mantenimiento inadecuado -por ahorrar dinero-, puede ser causa de accidentes mortales, lesiones y daños.
 
No debemos ignorar los errores de fabricación. No todos los fabricantes ni sus marcas poseen la misma idoneidad y calidad. El más barato no es el mejor. Las máquinas con todo y su sorprendente tecnología pueden ser dañadas en su armado, empacado, transportación e instalación. Ajustes y pruebas son formas correctas antes de comenzar a operar el delicado equipo.
 
Es responsabilidad de la dirección del hospital y del director médico extender o prolongar la vida confiable del equipo médico más allá de su vida útil sin autorización técnica-profesional. Por ello el mantenimiento efectivo es aquel que previene una interrupción significativa durante el servicio al enfermo y la provocación de lesiones y daños por el manejo erróneo de los aparatos y conexiones.
 
Lo más grave (y por desgracia parece ser lo más común) es utilizar máquinas en enfermos que no lo requieren. Esto se llama encarnizamiento u obstinación médica y debería ser un delito grave perseguido por ley. Suelen presentarse estas acciones inhumanas por la ausencia de supervisión de la dirección médica del hospital o por codicia de la dirección y del médico.
 
Viví la triste experiencia de la aplicación innecesaria y excesiva de radiación “terapéutica” con equipo PET (Positron Emission Tomography) en una enferma terminal de cáncer en un hospital de cuatro estrellas, ordenado por la jefa de oncología. La gravedad del cáncer ya estaba plenamente reconocida incluso por otros oncólogos. ¿Para qué la tortura?
 
Cuando se buscó en la historia clínica de la paciente las evidencias de tal ensañamiento la información básica había desaparecido. Se fue a ver a la empleada de Imagenología y muy apenada confesó que los médicos eran muy groseros ya que la obligaban a entregar los documentos (que no les pertenecen y que no se pueden llevar) diciéndole, “¿quién es usted para negarse a entregarme esas radiografías?”.
 
Recomiendo a los familiares de un enfermo documentar siempre todas y cada una de las intervenciones, scaners, radiografías, análisis de laboratorio, resultados, recetas, etc., registrando fecha, hora y nombre del médico que lo ordena. Tomen fotos de personas y documentos. Graben. Acudan al Internet. Consulten con médicos de otros hospitales. Comprueben con la cuenta del hospital lo realizado. Si hay duda ordenen una autopsia en otro hospital. Con un médico familiar como testigo. Si un médico llegase a protestar, díganle: “usted no tiene por qué preocuparse si está haciendo lo correcto”.