Opinión

Educación y pobreza

10 febrero 2014 4:48 Última actualización 08 agosto 2013 5:22

 
Rafael Aréstegui Ruiz*
 
 

La reciente evaluación del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) presenta la evolución de la pobreza en el país en los últimos dos años, pero su manejo en los medios trae a colación la metáfora del vaso medio lleno: por un lado se informa que la buena noticia es que la pobreza disminuyó del 46.1% al 45.5%; soslayadamente, la mala noticia es que los pobres aumentaron de 52.8 millones a 53.3 millones, es decir seis décimos porcentuales menos, pero medio millón de mexicanos más han caído en situación de pobreza.
 
 

Los datos también señalan un relativo avance en materia de rezago educativo.
Se ha estudiado el tema de la educación desde la antigüedad  hasta los tiempos recientes, y se coincide en que ésta es un derecho, pero también un proceso de humanización.
 
 

El reconocido pensador Édgar Morín sostiene que la educación del futuro necesita despejar las grandes interrogantes sobre nuestra posibilidad de asumir que el conocimiento es una aventura para la cual la enseñanza debe proveer los viáticos indispensables.
 
 

Pero cabe preguntarse: ¿Qué relación existe entre educación y  pobreza?
 
Nos interesa la relación de la educación con la pobreza, construida en la cotidianidad por una idea fuertemente presente en el imaginario de nuestra sociedad que se expresa en la idea de que La educación es la vía hacia una mejor manera de vivir.
 

La teoría del capital humano sostiene que a mayor educación existe mayor productividad potencial de la fuerza de trabajo, y como consecuencia, los mayores ingresos posibles;  mayor educación proporciona más 'capital humano' a los miembros de la sociedad para competir por los puestos y las mejores admisiones económicas.
 
 

Para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la educación --además de ser un derecho humano fundamental-- es también el catalizador que permite un desarrollo, tanto económico como social, para la libertad y la autonomía personal. Según sus datos, un año de escolaridad puede aumentar un 10% el ingreso personal. Incrementar la escolarización en un 100% en poblaciones rurales reduce en un 25% los riesgos alimentarios.
 
 
La promoción de una enseñanza primaria universal que es el Objetivo 2 de Desarrollo del Milenio de la UNESCO es integralmente indispensable. Esta idea nos recuerda las palabras que dijo el poeta Federico García Lorca al inaugurar la biblioteca de su pueblo: “No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro.
 
 

Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos…
 
 
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?”.
 
 
Por cierto, el libro de texto que se repartirá este año incluye ¡117 errores ortográficos! y la SEP es responsable de ellos. Cabe preguntarse si la sanción a ese tipo de faltas no se considerará en la reforma educativa que se encuentra en marcha, y paradójicamente se deja de tarea a los maestros que corrijan tales deslices a lo largo del curso, es decir aquellos a quienes la SEP responsabiliza de la mala calidad de la educación.
 
 

¡Los mentores serán los encargados de corregir los errores cometidos por las autoridades responsables de editar los textos!
 
 
*Doctor en Educación y Director General del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados.