Opinión

Educación y desarrollo

10 febrero 2014 4:11 Última actualización 04 septiembre 2013 5:22

 
 
Mario Rodarte E.
 
 
Con motivo del Primer Informe de Gobierno de la presente administración se han escuchado opiniones diversas en varios temas, en los que un común denominador sería que la administración ha quedado a deber. Refiriéndonos en concreto al aspecto económico, quizá quienes se quejan son aquellos que esperaban una economía creciendo a una tasa cercana a la china, con los salarios al alza, el desempleo a la baja y las participaciones de excedentes petroleros llenando las arcas de las administraciones estatales y municipales. La realidad que vivimos es otra y gracias a que no termina de resolverse el conflicto en el Medio Oriente y la primavera árabe no termina de pasar a verano e invierno, se ha mantenido elevado el precio del petróleo, porque de no existir este conflicto sentiríamos el efecto de una sensible baja en los precios de nuestro petróleo de exportación.
 
 
Una de las razones del aparente desánimo actual es, sin duda, que se generaron expectativas muy ambiciosas, que fueron alimentadas y generadas en gran parte por algunos medios internacionales que se refirieron al momento mexicano como una realidad a la vuelta de la esquina, que sólo esperaba el voto favorable del Congreso en pleno para abrir la puerta a un flujo muy grande de inversión y con ello, un cúmulo de oportunidades para hacer negocio para quienes no han visto una en los últimos veinte años y para ampliar su negocio a quienes se han beneficiado de lo poco que ha habido en el mismo lapso. La realidad es otra y debemos aprender la lección derivada de esto: que las reformas per se no van a solucionar nada, a menos que presenten oportunidades muy grandes de hacer negocio en México, cosa que ya hicimos en el pasado y así nos fue.
 
 
Simplemente tomando en cuenta el tema educativo, la Ley del Servicio Público Docente será un gran avance, cuyos resultados los empezaremos a ver hasta dentro del algunos años, cuando se titulen algunos de los estudiantes de primaria que recibirán una mejor educación, suponiendo que no desertarán en los próximos años y que cuando se titulen habrá oportunidades para que trabajen en sus respectivos campos y no estén subocupados, como muchos egresados universitarios lo están hoy en día. Demasiados supuestos, en efecto, como para decir que en el tercer trimestre del año veremos resultados amplios de las reformas, en especial de la educativa. Ya pasó con la mal denominada reforma laboral, que muchos adelantaron sería el freno a la informalidad y el inicio de una nueva era de bienestar para la clase trabajadora y como podemos ver, al parecer todo sigue igual.
 
 
Volviendo al tema educativo, que bueno que se introduce la evaluación y los exámenes como requisito para ser admitido al sistema y para permanecer y ganar estabilidad; sin embargo, lo que necesita el país es construir un sistema educativo de excelencia y en esa parte la reforma quedó debiendo. Desde el punto de vista que se vea, la mala educación, o la carencia de la misma está presente en cualquier área en donde hay condiciones lacerantes de vida, en donde hay abusos y en donde se viven condiciones de la era de la revolución industrial, o peor aún, de la época de la esclavitud.
 
 
Dentro de los cincuenta millones de pobres el promedio educativo es inferior a los 6 años; es decir, ni siquiera primaria completa. Las mayores tasas de ocupación, en los niveles salariales más bajos, son para personas con estudios de primaria incompleta y si vemos el lado de los desocupados, las tasas más elevadas corresponden a persona con estudios de nivel medio superior o superior. Históricamente el campo, en donde el nivel educativo es más bajo, ha sido rehén de la clase política, quienes los manipulan, les compran su voto y los engañan miserablemente, para luego ser abandonados a su suerte, lo cual ha sido así por lo menos en el último siglo. Si alguien tuviera la curiosidad de preguntar cuál es el grado máximo de estudios de quienes asisten a las manifestaciones y bloquean calles, encontraría que posiblemente el promedio sea primaria, con o sin el grado de maestro. ¿Se requiere educación de calidad?
 
 
La respuesta es un sí rotundo si es que en verdad se desea resolver en forma permanente el problema de la pobreza, el de la discriminación, manipulación y marginación. No cabe duda que debe seguir existiendo el sistema de educación gratuita, aunque deberíamos ser más exigentes con los requisitos de ingreso y permanencia en el sistema, no sólo para los profesores, sino para los mismos estudiantes y al igual que el la reforma fiscal se dice que hay que empezar poniendo el ejemplo para que los más ricos paguen lo que deben y lo hagan bien, en el sistema educativo hay que empezar por los estudiantes de educación superior y postgrados. Sólo entra quien demuestre que viene muy bien preparado y trae menos deficiencias y permanece aquel que demuestre puede obtener los mejores promedios, no repruebe y demuestre algún tipo de compromiso social, realizando un servicio social gratuito y haciendo una tesis en donde aplique para el beneficio de la sociedad todo lo que aprendió. Esto le falta a la ley, lo que le daría incentivos suficientes a todo aquel que quiera destacar y lo demuestre durante toda su carrera, al igual que sus maestros.
 
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