Opinión

Educación, fuente inagotable de corrupción

¡Tras el ladrón! ¡Tras el ladrón! Así gritábamos muchos hace algunos años cuando veíamos que alguien asaltaba a un ciudadano a la luz pública… y corríamos para atraparlo y entregarlo a las autoridades.

¡Tras el ladrón! ¡Tras el ladrón! Debemos gritar todos los mexicanos (al menos los que pagamos impuestos) al leer el Censo 2013 publicado recientemente por el INEGI sobre las escuelas, maestros y alumnos de educación básica y especial.

Los afectados por el robo somos todos los mexicanos, particularmente los padres de familia y muy especialmente los niños, los millones de niños que debieran recibir una educación de calidad a través de maestros bien preparados, en escuelas dignas.

¡Vivan los maestros dignos! Son quienes preparan a nuestros hijos junto con los padres de familia para ser ciudadanos en toda la expresión de la palabra. Mi más profundo respeto para ellos, que no son pocos.

¿Pero quiénes son los ladrones? Los funcionarios públicos involucrados desde hace años en el despojo; los maestros que cobran sin trabajar; los líderes sindicales que se enriquecen hasta saciarse; los que se han profesionalizado en huelgas y marchas que duran meses y meses sin importarles los niños que resultan afectados; los gobernadores y autoridades de la SEP que aceptan sin pestañear esta ignominia, pero eso sí cobran sus buenos sueldos y siguen pagando los sueldos a los maestros que no trabajan. Sí, ellos y otros son los que malgastan los enormes recursos que de nuestro exiguo presupuesto nacional se destinan al rubro de la educación.

¿Y por qué esta dura acusación? ¿En qué se basa? Ya los resultados de las pruebas PISA Y ENLACE, a las que nos hemos referido en varias ocasiones, han mostrado el desastre educativo que aqueja a nuestro país. Conozcamos algunas, sólo algunas, de las cifras que muestra el Censo del Inegi, y que han sido reveladas por varias organizaciones de la sociedad civil, significativamente Mexicanos Primero, el Ojo Ciudadano, Suma por la Educación, todas ellas apoyadas por cientos de otras que las han acompañado, incluyendo la que yo presido.

La crítica es coincidente y me baso ahora en la que aparece en Seminario Político del 4 de abril, dirigido por Pedro Javier González

Casi 300 mil profesores (el 13 por ciento del total) no trabajan en ningún centro escolar pese a estar adscritos y, por tanto, cobrar un sueldo… hay también casi 140 mil docentes que tienen tres o más plazas y 23 mil que laboran en tres o más centros de trabajo…mientras 852 mil docentes y directores tienen sólo una plaza, hay casi 104 mil que tienen doble plaza, 41 mil tienen tres plazas y 97 mil acaparan más de cuatro plazas… por cada dos plazas docentes frente a grupo hay una plaza administrativa u otorgada a alguien que sin estar frente a grupo recibe sueldo.

La adopción de reglas del juego que hagan depender la carrera magisterial del criterio del mérito choca frontalmente con el statu quo descrito por el censo. La defensa de privilegios y de cotos de poder queda evidenciada como la causa última del rechazo a la reforma… para el SNTE la existencia de un nutrido ejército de operadores político-electorales pagados vía nómina magisterial ha sido uno de sus más afectivos argumentos de negociación y de presión política… para la CNTE es vital contar con una amplia base de profesores pagados dedicados a labores políticas al margen de la función magisterial.

Oaxaca, con un gobernador blandengue atrapado por la CNTE quien hace y deshace a su antojo perjudicando, además de los niños que dice educar, a la hermosísima ciudad cuya actividad está íntimamente ligada al turismo.

Guerrero y Michoacán son ejemplo también de un poder sindical que pisotea a la autoridad.

Claudio X. González Guajardo, Presidente de Mexicanos Primero, estima en 35 mil millones de pesos anuales la desviación de fondos derivada del manejo indebido de la nómina de los maestros, según un artículo divulgado recientemente en un periódico de circulación nacional. Este dinero sale de nuestros bolsillos a través de los impuestos que pagamos.

¿Y qué dice el Estado Mexicano? Bien gracias. Dejar hacer, dejar pasar. La corrupción como parte de nuestra forma de vivir ¿El daño a nuestros niños sin escuela? Cerremos los ojos, hay problemas mayores ¿Los daños a la economía de los estados afectados? Volteemos hacia otro lado, el problema político derivado de aplicar el Estado de Derecho me atemoriza. Estado de Derecho, ¿de qué me hablan?

Yo ciudadano no puedo estar de acuerdo con la pasividad de nuestros gobernadores, de nuestro Secretario de Educación y, por qué no decirlo, de nuestro Presidente de la República. Los niños tienen derecho a que alguien los defienda, a que muchos los defendamos, a que todos los mexicanos que amamos este país hagamos ver a nuestros mandatarios y representantes involucrados en la educación, que si no son capaces de cumplir con su función dejen el puesto a quien pueda actuar con dignidad en este asunto de la educación, vital para el país.

Sobran las palabras, falta la acción. Si no se actúa, la reforma educativa será letra muerta.

*Presidente de Sociedad en Movimiento.