Opinión

¿Educación financiera para todos?

 
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Billetes mexicanos en una cartera. (Arturo Monroy)

Si en ocasiones a profesionistas no afines a estos temas les resulta difícil entender las finanzas, con mucha mayor razón al grueso de la población que no ha tenido la opción de contar con una preparación académica.

Pero, el crecimiento de este sector y la infinidad de decisiones a tomar hace imperativo construir programas que incluyan la administración personal de los recursos.

Lo anterior viene a cuenta porque inicia la semana de Educación Financiera que organiza la Condusef, junto con otras organizaciones promotoras. La cita a nivel nacional será del lunes 12 al domingo 18 de octubre.

Es una excelente oportunidad para adentrarse en forma activa en el aprendizaje.

Al respecto, recientemente llegó a mis manos un excelente libro editado por LID, titulado: “1,2,3 Educación financiera para niños y jóvenes” coordinado por Ingrid García de Güemes y Marcella Lembert. Este material pertenece a la Biblioteca Cátedra Bank of America Merrill Lynch-Anáhuac.

En el prólogo, Luis Robles, en su carácter de presidente de la Asociación de Bancos de México, señala que según la última Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, 97 por ciento de los adultos tiene acceso a los servicios financieros, pero sólo 56 por ciento los utiliza.

Robles comenta también que en la ABM se creó en 2009 el comité de educación financiera en el que actualmente participan 37 instituciones bancarias que colaboran en el desarrollo de programas en ese sentido.

La razón fundamental para este tema es que “una persona que no está informada, no podrá tomar decisiones que le permitan aprovechar al máximo las oportunidades que ofrecen los productos y servicios bancarios; o bien, no logrará comprender los riesgos que está tomando y que pueden poner en peligro su patrimonio”.

El libro hace hincapié en la importancia de contar con educación financiera desde la niñez.

Particularmente, menciona a la familia como la primera institución social de la que aprende el individuo; pero también señala que en nuestro país muchos padres carecen de las habilidades necesarias para cultivar en sus hijos hábitos financieros saludables, lo que abre una posibilidad interesante al sector educativo para evaluar el reto de incluir en los planes de estudio competencias económico-financieras desde los primeros años de primaria y en la preparación media y media superior.

El libro presenta una reseña del esfuerzo de las principales instituciones que trabajan en el plano de la educación financiera. Bien por ellas.

Twitter: @finanzasparami

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