Opinión

Educación, educación y educación

02 septiembre 2016 5:0
 
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Cuarto Informe. (Cuartoscuro)

¿En manos de quién está la educación de nuestros niños?

Los maestros son, después de los padres de familia, las personas más influyentes en la formación y educación de nuestros niños. No es extraño que ellos, los maestros, pasen más horas con nuestros chiquillos que los propios padres de familia. Su importancia, entonces, desde cualquier ángulo que se le vea, es trascendental, verdaderamente trascendental.

A la luz de lo anterior, un buen maestro, que no sólo transmita conocimientos, sino que enseñe con su ejemplo, es un tesoro para nuestra familia, pero un mal maestro puede causar daños irreparables. Así de importante es su misión.

Y los maestros, como es de esperarse, se agrupan en sindicatos para proteger sus intereses.

Este es el caso de la Coordinara Nacional de Trabajadores de la Educación –CNTE- , “…organización que surgió en 1980 y que cuenta actualmente con alrededor de 100,000 integrantes. Desde sus inicios se ha caracterizado por exigir, a través de plantones y paros laborales, lo que ellos consideran arbitrariedades en contra de sus derechos”.

En sus orígenes, la CNTE respondió a un impulso democrático: combatir el autoritarismo sindical de Jonguitud Barrios, pero que, poco a poco, en la medida en que desplazaron al SNTE como interlocutor con los gobiernos estatales en Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, acabaron reproduciendo los mismos vicios de esta organización sindical.

Según el perfil que ellos mismos definen en su sitio web, se trata de “una organización de masas conformada por los trabajadores de la educación democráticos del país, independientemente de la burguesía y su estado, del charrismo sindical y de cualquier organismo político, es decir, no es propiedad de nadie más que de los propios trabajadores de la educación”.

Pues bien, esta importante organización se opone a la reforma educativa planteada por el Ejecutivo Federal y aprobada por el Congreso de la Unión, lo que implica una clara confrontación entre el gobierno y este influyente sindicato, mismo que se caracteriza por exigir lo que ellos consideran sus derechos a través de marchas, plantones y paros laborales, pasando en ocasiones a ejecutar actos vandálicos para conseguir sus ¿legítimos? propósitos.

Oaxaca y Chiapas están ahora en la mira de estos vándalos, maestros indignos de impartir educación a nuestros niños. En estos estados han decidido no iniciar el curso escolar, perjudicando con esto a miles de chamacos que se transforman en rehenes de estos mal llamados “maestros”.

Un gobierno blandengue enfrentado a un sindicato irresponsable y poderoso. Mala combinación para un país como el nuestro, en donde la educación de calidad es un imperativo para su desarrollo. Pero la educación en México, así la he calificado desde tiempo atrás, es un desastre, sí un desastre con un altísimo costo.

¿Hasta cuando podremos seguir soportando la combinación de un sindicato irresponsable y un gobierno blandengue que cede frente al chantaje?

Mañana será otro día.

El autor es presidente de Sociedad en Movimiento.

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