No hay dinero para apuntalar todas las innovaciones
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

No hay dinero para apuntalar todas las innovaciones

COMPARTIR

···

No hay dinero para apuntalar todas las innovaciones

13/09/2018

La autoridad federal en materia de apoyo a Pymes y emprendedores se siente satisfecha de los números que entrega al final de la jornada sexenal. Hasta invitaron al expresidente del Inadem, Enrique Jacob Rocha, amigo personal del presidente Peña Nieto a la última inauguración de la Semana Nacional del Emprendedor que cumplió ya tres sexenios de existencia. Insólito... insólita la continuidad, no la invitación al ahora funcionario del gobierno del Estado de México.

No hay que regatear lo que se ha hecho sobre todo si se toma en cuenta todo lo que falta por hacer. Una administración justa ve hacia atrás pero sabe también ver hacia adelante.

El talento que despertó en Inadem desde su nacimiento, justo en la presente administración, ha sido amplia como quizá también, de alguna manera la decepción que significa reconocer que no hay dinero suficiente como para apoyarlos a todos los desarrollos que apuntan hacia la innovación.

En cuanto a innovación refiere hay muchos ejemplos de ella incluso en su perspectiva de alto impacto.

Solo para recordar algunas cito el caso de un escape ecológico que reduce el contaminante que pasa por el escape mediante bacterias, obtención de combustible a partir del delgado plástico con el que se envuelven las salchichas, detección oportuna de plagas mediante un monitor detector, combate a plagas mediante frecuencias sonoras inaudibles para el oído humano, cargador eléctrico mediante el uso solo de plásticos, o una pastilla de aserrín que evita la tala de árboles para calentar agua en los hogares. Pudiéramos seguirle. De todos ellos hemos dado parte en esta columna.

¿Cuántos de estos desarrollos innovadores llegarán al mercado?

La mayoría no lo hará como la totalidad jamás pasarán por el tamiz del análisis de los científicos mexicanos que valorarían la factibilidad de estos inventos más lo que pueda analizarse en cuanto a su viabilidad o factibilidad financiera para llegar al mercado.

Una estudiante de la Universidad Tecnológica Fidel Velázquez, de nombre Daniela Santillánpresenta en la Semana Nacional del Emprendedor un desarrollo tecnológico de nombre Sunshine que como modelo de utilidad ha iniciado su proceso de registro en el IMPI (Por cierto... ¿no estaría bien establecer cobro de derechos preferenciales cuando la innovación surge de instituciones de educación pública?). De ello daremos detalle la semana entrante.

El desarrollo de este modelo permite el ahorro hasta de tres veces en el consumo de diésel con los beneficios de ahorro y de menor contaminación que ello implica pero a pesar de que el prototipo a escala dio resultados ya llevado a la práctica la inversión sobre un camión frío real rebasa los dos millones de pesos, lo que desmotiva a los empresarios a intentar su aprovechamiento.

¿La innovación es real? ¿Su aplicación es factible en términos financieros? ¿No debiéramos atender estas innovaciones revisando a fondo su viabilidad en la economía?

Aun pensando en que una minoría de las innovaciones tuvieran mérito de llevarse a cabo, muy seguramente no habrá dinero suficiente como para apoyarlos a todos por lo que tendría también que jerarquizarse su utilidad para apoyar sólo a aquellas innovaciones capaces de conceder beneficios concretos a las empresas, la economía o el consumidor.

Con el aval científico y de analistas de mercado sería más factible que los fondos de capital de riesgo, 42 en la presente administración, dispusieran voluntad para arriesgar sus capitales.

Duele pensar que esa creatividad, que esa capacidad talentosa de generar innovaciones quede en calidad de anécdota estudiantil. Habrá que establecer mecanismos para que todo ese esfuerzo no se desaproveche y que sean apoyados a fondo aquellos que realmente tengan capacidad para impactar favorablemente en el desarrollo empresarial o social en el país.

Espero que usted coincida en ello.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.