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Jaque al SAT

25/05/2018
Actualización 25/05/2018 - 12:52

La preocupación ronda en decenas de escritorios del SAT ante la evidencia de que algunas empresas están realizando un cuantioso fraude mediante la simulación de pagos a trabajadores de bajos ingresos para aprovechar subsidios al empleo o bien aprovechar esquemas de deducibilidad y simular pagos de grandes cantidades de dinero.

El modus operandi presupone el conocimiento de datos fiscales de trabajadores de terceras empresas a los que se 'transfieren' recursos. Los depósitos son debidamente soportados con documentos fiscales timbrados que presuntamente los trabajadores han emitido.

En el caso de supuestos depósitos a trabajadores de ingresos bajos, ellos ni enterados que sus datos fiscales han sido usados para estos fraudes, toda vez que hasta determinados ingresos anuales el trabajador no tiene ninguna obligatoriedad para presentar sus balances de impuestos a la autoridad, trámite que está en manos de la empresa.

Pero ha habido casos en los que los trabajadores no sólo tienen un empleo y que ya sumando otros ingresos anuales sobrepasan los 500 mil pesos y ello exige que presenten sus reportes ante hacienda. Ahí es donde los involuntarios involucrados se dan cuenta que se les han acreditado depósitos de los que nunca disfrutaron.

Si el ingreso del trabajador no supera los 500 mil pesos anuales no tiene el compromiso de presentar su declaración ante autoridad fiscal. La empresa deduce el supuesto pago y aprovecha un subsidio al empleo por 300 pesos al mes por trabajo. Además existen ventajas extras relacionadas con el ISR.

Esta es una modalidad que ya mereció la realización de denuncias penales. Se sabe de varias empresas que están incurriendo en este ilícito. Se supone, y lo recalco a nivel de suposición, que las empresas fraudulentas que están realizando estas prácticas han obtenido los datos necesarios para realizar esas operaciones.

Pero también hay otras modalidades en las que se simulan depósitos fuertes o muy fuertes con la correspondiente emisión de documentos fiscales timbrados. Esto ya ha significado que contribuyentes vean rechazadas sus declaraciones anuales porque, obviamente, el reporte del causante no coincide con los registros de Hacienda.

El asunto es serio y exigirá que la autoridad vaya a fondo y sancione a las empresas y grupos empresariales responsables de este mega fraude. Mientras, Jaque al SAT.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.