Fintech de responsabilidad sustentable
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Fintech de responsabilidad sustentable

07/09/2018
Actualización 07/09/2018 - 15:07

Han surgido estas empresas mexicanas que en el ramo del financiamiento tecnológico han impuesto sus misiones en dejar beneficios al medio ambiente. Es el caso, por ejemplo, de BIG, Business Intelligence Group, que nació hace siete años con el compromiso de ganar dinero al conseguir reducir la huella contaminante de los vehículos que circulan en territorio nacional.

Luego de un largo proceso de conformación de su modelo y de los esquemas financieros que le soportan, la empresa comenzó a promover que vehículos de uso público (pero también privado) convirtieran sus motores del uso de gasolina o diésel hacia el gas natural, que no sólo es sensiblemente más barato que los combustibles tradicionales sino tiene un menor impacto sobre el medio ambiente.

En 2017 lanzaron en el estado de Puebla un programa para financiar la conversión invitando a flotillas de camiones o taxis a realizar el cambio tecnológico. El modelo parte de un hecho contundente: el cambio ofrece ahorros tan importantes que el costo de la conversión en realidad se paga solo con los ahorros en el consumo del combustible tradicional.

La idea es contar con al menos un taller por estado donde se hacen las conversiones. En el caso de Puebla (Tlaxcala en realidad) iniciaron capacitando a extrabajadores de la Cía. de Luz y Fuerza del Centro. Durante casi un mes los mejores técnicos de la empresa Italo-Canadiense WestPort Fuels System vinieron para explicar cómo hacer las conversiones de su kit.

Y los capacitadores se quedaron impresionados de la capacidad de los mexicanos.

Fueron capaces de hacer una conversión por día y terminaron al dominio del proceso, en capacidad de hacer hasta 50 por semana. El primer taller cubrió la demanda de Puebla y Tlaxcala sobre poco más de mil metros cuadrados.

El modelo financiero ofrece el servicio de cambio con el 20 por ciento del costo y el 80 por ciento se financia hasta por un año a tasa de interés de 15 por ciento. Si el propietario hace de cuenta que en lugar de surtir a su unidad gas natural lo estuviera haciendo colocando al motor gasolina el proceso ni se siente porque el costo del gas, según me explican, es 75 por ciento más económico que el de la gasolina.

El asunto iba muy bien en Puebla pero se ha atorado por el impase electoral que enfrenta la entidad, lo que ha exigido que la empresa acelere algunos procesos en su plan estratégico como llegar a la CDMX en la zona de Aragón, instalación cercana al aeropuerto actual de la Capital.

La idea para la CDMX contempla la instalación de hasta cuatro talleres de conversión. Ahora están iniciando las gestiones para aplicar este proyecto a Michoacán gracias a que al gobernador Silvano Aureoles le hizo sentido el proyecto. Todo está cercano a cerrarse para poder convertir entre el 15 y 20 por ciento del parque vehicular de servicio público.

Paralelo al taller de conversión se comprometen a que haya plantas de abastecimiento del combustible suficientes y en puntos estratégicos.

Pero en paralelo al financiamiento de la conversión, se ofrecen otras ventajas vinculadas al seguro de cobertura amplia de las unidades, a extremo que pudieran ser de las más bajas del mercado, esquemas de capacitación, instrucción para el aprovechamiento de las nuevas tecnologías de los teléfonos inteligentes, seguros de gastos médicos mayores, préstamos en posibilidad y otros beneficios que se van agregando conforme se avanza en los territorios. Puebla, Michoacán, CDMX e Hidalgo, las primeras.

El costo de la conversión va desde los 32 mil pesos para el caso de unidades públicas o privadas de vehículos con cuatro cilindros, hasta los 420 mil pesos para el caso de camiones o tracto camiones. La financiera involucrada parte de la experiencia de PractIca Capital del financiero ENRIQUE PÉREZ MONTOYA, exfuncionario de Nacional Financiera. Para comunicarse con la empresa a www.practicacapital.com

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.