El talento de los mexicanos
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El talento de los mexicanos

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El talento de los mexicanos

09/02/2018
Actualización 08/02/2018 - 23:28

Ayer tuve la oportunidad de visitar la IF Photo Gallery, esfuerzo que encabeza Juan Carlos Morales, fotógrafo profesional y encargado de seguirle los pasos al Presidente de México, Enrique Peña Nieto y dejar constancia de ello en constancias fotográficas.

Ahí una joven encargada de la exposición permanente de manera muy generosa me explicó detalles relevantes y poco conocidos de los fotógrafos mexicanos que ahí exponen. También refirió los comentarios de los, ahora, pocos profesionales de la cámara que desde el extranjero han comenzado a sumarse a la iniciativa de Morales, entre ellos un Chileno que por cierto, afinaba ayer detalles de su participación en la galería.

El caso es que esta exposición, a pesar de su reciente inauguración (Aristóteles 165, Polanco) comienza a llamar poderosamente la atención de visitantes extranjeros que en su gran mayoría se asombran de que haya tantos fotógrafos mexicanos talentosos. Y los que faltan, porque ahí, por cuestión de tamaños de la sala, hay pocas obras exhibidas.

La opinión de asistentes extranjeros se sorprende del talento mexicano. Misma opinión de muchos extranjeros que se asombran de la capacidad mexicana por obtener productos innovadores como es el caso de la leche producto de la combinación de chícharos y amaranto de la empresa Heart Best Foods de la que escribimos el lunes de la semana pasada.

¿Leche de chícharo y amaranto? Sí, es lo mismo que preguntaron los alemanes que tienen el mercado vegano más grande del mundo representado por 9 millones de consumidores en esa cultura alimentaria.

Estos muchachos, asesorados por cierto por Lorenzo Isasi quien fuera Presidente de la Concanaco están ya distribuyendo en el país el producto que es muy esperado en Alemania, pero no solo eso.

Gracias a la gran experiencia de 30 años en la elaboración de productos alimenticios del padre de uno de los socios de Heart Best Foods el asunto de Alemania será solo el principio de la participación internacional de estos muchachos.

Aniceto González, padre de Aldo, uno de los jóvenes socios de la empresa, se ha dedicado por 40 años a desarrollar alimentos. Es uno de esos mexicanos que vive apasionadamente su profesión y actividad. Él ha trabajado en el nivel de B2B, trabajando para empresas en el desarrollo de alimentos o snacks. El B2B es menos complicada y ofrece un marco ideal de anonimato.

Pero su hijo, Aldo, Everhard Ortega y Eduardo Centeno prefieren el B2C e ir directamente con sus productos hacia el consumidor.

Y en su corta fama (no cualquiera produce leche nutritiva a partir del chícharo y del amaranto) ya tienen otros desarrollos a los que han sido invitados. Por ejemplo: van a encontrar la manera de aprovechar la gran cantidad de dátiles que se desperdician en Qatar, país que cuenta con 2 millones 200 mil habitantes sobre una superficie de escasos 11 mil 500 kilómetros cuadrados. Como a los Árabes no les falta dinero quieren que la empresa mexicana les ofrezca oportunidades para la elaboración de snacks nutritivos.

Y gracias a la creatividad de esta empresa recién formada, no cumple tres años de vida, también han sido invitados a encontrar la manera de aprovechar el coca que se desperdicia en Ghana por el alta temperatura promedio. Los africanos confían en que esta empresa mexicana encontrará la manera en que tanta cocoa que se seca sin poder ser aprovechada.

El asunto demuestra el enorme talento que hay en México y la capacidad que tiene el emprendedor mexicano para cumplir con retos caprichosos o complejos tanto en el país como en otras partes del mundo.

Les pregunto a estos muchachos si algún gobierno Federal, Estatal o Municipal que les ha buscado para el desarrollo de algún snack muy nutritivo que pueda contribuir a revertir la desnutrición infantil en zonas deprimidas del país. NO. No lo han hecho.

Pero aún hay tiempo. Más vale que lo pensemos así.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.