Una noticia que pasó desapercibida
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Una noticia que pasó desapercibida

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Una noticia que pasó desapercibida

14/12/2017
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Cuentas
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En la vorágine de noticias que caracterizan nuestra vida diaria, hay cosas importantes, o que algunos consideramos importantes, que pasan desapercibidas. En la parte estadística una noticia relevante que pasó un tanto desapercibida en 2017 fue el anuncio del cambio de año base del Sistema de Cuentas Nacionales (SCN), que se realiza con el objetivo de que los indicadores reflejen de mejor manera el funcionamiento de la economía del país.

Por la importancia de estos procesos, no hay evaluación del Sistema Estadístico Nacional que no señale este aspecto como algo muy relevante, ni auditoría que no lo contemple. La razón es simple, normalmente las estimaciones de las variables del SCN son extrapolaciones del dato del año base con información proveniente de encuestas y registros administrativos. Con el tiempo estas extrapolaciones tienden a alejarse de la realidad por la aparición de nuevos productos, desarrollo o declinación de algunos sectores o el cambio en los precios relativos.

Quizá la forma más clara de enfatizar la importancia del cambio de año base sea el hecho que hay actividades nuevas o que han tenido un crecimiento importante que no se estarían considerando en los cálculos de acuerdo a su importancia, si no se actualiza la base de cálculo del SCN. Una actividad que viene a la mente es el comercio por internet de bienes y servicios que ascendió a 3.0 por ciento del PIB en 2013.

La economía con la nueva base es 1.2 por ciento más grande de lo se venía registrando, como si no estuviéramos contabilizando lo que se produce en los estados de Colima y Tlaxcala juntos. ¿Es eso mucho o poco?. El tamaño de la revisión depende de qué tan rápido cambia la estructura de la economía y qué tanto nos tardamos en cambiar el año base para incorporar esos cambios. Recuerdo que cuando nos tocó dar a conocer la actualización del año base 2003, la diferencia en el tamaño de la economía resultó de 9.6 por ciento entre la nueva base y la base anterior, y 10 años antes cuando se cambió el año de 1980 a 1993 la diferencia fue aún mayor (11.3 por ciento). De ahí la importancia de hacerlo con mayor frecuencia como hoy lo hace el Inegi, que tiene el año base más actualizado de los países de América.

No obstante y aunque el porcentaje sea moderado, la modificación tiene impacto en una gran cantidad de variables que utilizan el PIB como referencia, a veces el cambio es a favor y a veces en contra. Un indicador frecuentemente utilizado para medir la capacidad de pago de los gobiernos es el cociente de deuda pública respecto al tamaño de la economía del país. Si tenemos un PIB mayor evidentemente este indicador mejora. En otros indicadores sucede lo contrario. En el indicador del gasto en investigación y desarrollo respecto del PIB, un PIB mayor implica un deterioro del indicador. Al final no importa si es en un sentido o en otro, lo importante es que refleje la realidad lo más cercanamente posible.

El Inegi aprovechó adicionalmente para darnos algunas buenas noticias; en el indicador mensual del consumo privado se desglosarán los bienes de origen nacional e importados en duraderos, semiduraderos y no duraderos, lo que contribuirá al análisis del mercado interno; adicionalmente, en los indicadores de la actividad económica estatal (anuales y trimestrales) se desagregará la actividad secundaria en minería; electricidad, agua y gas; construcción; y manufacturas. Y en las actividades terciarias se presentará el comercio por separado. Lo anterior fortalecerá el análisis de coyuntura en las entidades federativas del país.

Otras estadísticas en las cuales es fundamental actualizar periódicamente los cálculos son el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) y las proyecciones de población. En el primer caso ya el Inegi anunció que el 23 de agosto del año entrante publicará el INPC con la nueva base, que actualizará el patrón de consumo de los hogares; la actualización de las proyecciones de población también es fundamental para calcular una gran cantidad de indicadores y tomar muchas decisiones, entre otras, la participación de los recursos fiscales por parte de las entidades federativas y municipios. Las actuales proyecciones de población, que son la base de cálculo de todos los indicadores, están basadas en la información del Censo de Población y Vivienda 2010. Ya llovió. Quizá la razón de no actualizarlas sea no meter más ruido en el ya ruidoso 2018. En todo caso la certeza es importante, saber cuando los usuarios van a disponer de esa información es una buena práctica para los que producen estadísticas oficiales como el Conapo.

* El autor es profesor asociado del CIDE
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Twitter: @EduardoSojoGA

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.