Reflexiones sobre las encuestas electorales
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Reflexiones sobre las encuestas electorales

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Reflexiones sobre las encuestas electorales

10/05/2018
Actualización 10/05/2018 - 10:49

En estos meses, además de debates entre los candidatos, tenemos debates sobre las encuestas; que si están sesgadas las pagadas por partidos políticos, que si son confiables las telefónicas, que si las muestran están bien diseñadas, que si el tamaño de muestra es suficiente, que si existen diferentes modelos para distribuir los indecisos y el voto volátil, etcétera.

En oraculus.mx encontramos encuestas previamente filtradas de acuerdo a determinados criterios de seriedad; no obstante, aún en estas encuestas se observan diferencias importantes en los números absolutos de las preferencias electorales. Tres ejemplos destacan a ojo de buen cubero: las tres encuestas de Suasor ubican las preferencias electorales a favor de José Antonio Meade en un promedio de 30.3 por ciento mientras que el promedio de las 27 encuestas publicadas lo ubican en 22 por ciento (una diferencia de 8.3 puntos); las tres encuestas de Parametría ubican a Margarita Zavala con un promedio de 11 por ciento, mientras que el promedio de todas las encuestas da 5.2 por ciento (una diferencia de 5.8 puntos porcentuales); y las tres encuestas de Reforma ubican las preferencias electorales a favor de López Obrador en un promedio de 46 por ciento, mientras que el promedio de las 27 que publica Oraculus es de 42 por ciento (una diferencia de cuatro puntos porcentuales).

Los expertos generalmente atribuyen buena parte de las diferencias al 'efecto de casa', es decir, el orden de las preguntas, la forma de captar las preferencias, la experiencia, el trabajo se campo, etcétera. Mi hipótesis es que si las casas encuestadoras tuvieran presupuestos mayores las diferencias se reducirían, dado que la disponibilidad de recursos que se tienen para levantar una encuesta determina la intensidad de la capacitación, el tamaño de muestra, la selección de los encuestadores, la disminución del rechazo a contestar la encuesta y la amplitud de la supervisión del trabajo de campo, entre otros aspectos.

Las diferencias disminuyen cuando analizamos tendencias. Al momento de escribir este artículo cuatro empresas de la lista de Oraculus tienen encuestas publicadas antes y después del debate, Reforma, Parametría, BGC, y Varela y Asociados. Las cuatro tienen coincidencia plena en dos aspectos: han crecido las preferencias por Anaya y se han reducido las preferencias por Meade. Tres de cuatro encuestas señalan que AMLO sube y en una se mantiene constante y a la inversa en el caso de Margarita, disminuyó sus preferencias en tres encuestas y en una se mantuvo constante. Dos apuntan a que las preferencias del Bronco disminuyeron y dos a que se mantuvieron constantes (aunque en porcentajes tan bajos son difíciles las estimaciones, dados los tamaños de muestra).

Dos elementos que llaman la atención en el análisis de las encuestas y a los que normalmente no les prestamos atención, son el conocimiento de los candidatos y la tasa de rechazo a responder la encuesta. En la encuesta de Parametría, por ejemplo, existen diferencias importantes en el conocimiento de los candidatos: AMLO (96 por ciento), Anaya (88 por ciento), Margarita (79 por ciento), Meade (76 por ciento) y El Bronco (61 por ciento). Cuando se empaten en conocimiento algo puede cambiar de las preferencias electorales.

Pero quizá más importante es el potencial impacto de la tasa de rechazo general a la entrevista, que en el caso BGC asciende a 59.5 por ciento (no he visto un reporte de este parámetro en otras casas encuestadoras, pero supongo que es similar). Para que el lector tenga una idea de la importancia de esta tasa, baste señalar que en los informes operativos de las encuestas del Inegi encontramos, por ejemplo, que en la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2017, una encuesta en hogares, la tasa que más se acerca a la de rechazo (aunque incluye otros conceptos) es de 4.21 por ciento.

¿Qué impacto puede tener la elevada tasa de rechazo a responder las encuestas en las estimaciones sobre las preferencias electorales? Es para los expertos decirnos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.