Información y conocimiento no son sinónimos
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Información y conocimiento no son sinónimos

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Información y conocimiento no son sinónimos

08/03/2018
Actualización 08/03/2018 - 14:44

A días de iniciar las campañas electorales, debemos prepararnos para recibir tsunamis de spots y toneladas de filtraciones, tuits y videos de guerra sucia, que van a generar un estado de ánimo muy crispado en la sociedad.

En medio de los spots y la guerra sucia vamos también a recibir compromisos y propuestas de política pública, en algunos casos serán lugares comunes, en otras buenas intenciones, habrá mucha demagogia, pero también acciones específicas o propuestas para llevar a cabo proyectos estratégicos o cancelar algunos (aeropuerto de la CDMX).

De toda esa información tendremos que extraer aquello que consideramos relevante para tomar la decisión de los candidatos que vamos a apoyar. Cada uno la procesará de acuerdo a su propia historia, contexto, conocimiento y aquello que considera importante en nuestros gobernantes.

En este escenario, debemos recordar que información y conocimiento no son equivalentes. Recuerdo un concepto expresado por Pablo Rudomín en un artículo en Letras Libres: “cada día, los medios de comunicación y las redes sociales nos ahogan con tsunamis de información útil. El cerebro debe todavía categorizarla y jerarquizarla para convertirla en conocimiento, que devenga en ideas fecundas, transformadoras del hombre y la sociedad”. Lo anterior es particularmente relevante tratándose de aspectos importantes para el futuro del país.

En la denominada 'intercampaña' nos han inundado con información negativa, que no sabemos cómo será procesada por el conjunto de la sociedad. ¿Cómo va a procesar la sociedad el uso de la PGR para atacar a Ricardo Anaya? ¿Qué tanto le va a pegar? ¿Le creerá la sociedad a la PGR o lo considerarán un abuso de poder? ¿Qué tanto le pegara a José Antonio Meade cada nuevo caso de corrupción, en una secuencia que parece interminable? ¿La selección de Napoleón Gomez Urrutia como candidato plurinominal al Senado afectará el voto de los que consideran a AMLO como una opción de cambio? Todo dependerá de cómo procesemos los tsunamis de información cada uno de nosotros.

Es de tal magnitud la información que estamos recibiendo, que los candidatos y sus equipos de campaña están haciendo esfuerzos por simplificar las opciones a elegir entre dos: cambio vs. continuidad; cambio al pasado vs. cambio con la mirada puesta en el futuro; honestidad vs. deshonestidad; experiencia vs. ocurrencias. Creo que la elección va a ser más complicada. En las reuniones entre amigos cada quien tiene argumentos para seleccionar su candidato.

Propondría diez preguntas que nos permitan procesar la información que estamos recibiendo: ¿Quién o quiénes nos dan mayor garantía de estabilidad económica y de no regresar a los tiempos de inflación elevada y desempleo?, ¿quién o quiénes tendrían mayor capacidad para negociar con un Congreso dividido?, ¿quién o quiénes tienen mayor capacidad para entender la dinámica de las entidades federativas y apoyar su desarrollo?, ¿quién o quiénes tienen las mejores propuestas para combatir la inseguridad y la impunidad?, ¿quién o quiénes tienen la capacidad de entender lo que está pasando en el mundo y tomar decisiones que nos permitan aprovechar las oportunidades y mitigar los riesgos?, ¿quién o quiénes impulsarían con mayor fuerza el cumplimiento al Estado de derecho y el fortalecimiento de las instituciones?, ¿quién o quiénes están más comprometidos con el combate a la corrupción?, ¿quién o quiénes tendrán una mayor apertura a la inversión nacional y extranjera?, ¿quién o quiénes tienen las mejores propuestas para estimular el crecimiento económico y reducir la pobreza y la desigualdad?, ¿con quién o quiénes avanzará más la educación en nuestro país?

Es nuestra responsabilidad traducir la información que recibimos en conocimiento útil para tomar una decisión vital para nuestro país. Cada persona, por supuesto, tiene preguntas diferentes, pero todos debemos hacérnoslas para que nuestro voto sea un voto razonado.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.