El desafío de la coalición Todos por México
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El desafío de la coalición Todos por México

12/04/2018
Actualización 12/04/2018 - 10:57

El contexto en el que se lleva a cabo un proceso electoral siempre ha sido importarte, pero hoy más que nunca. Cuatro son quizá los elementos más relevantes: la preocupación por el impacto de eventos que se están acumulando en México y el mundo, la evolución de la economía, la aprobación del gobierno en turno, y la corrupción en el país.

Respecto del primer aspecto, tenemos varios eventos que pueden generar incertidumbre de aquí a la elección: la confrontación comercial entre Estados Unidos y China, la renegociación del TLCAN y la política monetaria de Estados Unidos, que puede llevar a un incremento en la tasa de interés en ese país. En el ámbito interno, baste señalar las dudas que generan las propuestas del candidato que encabeza las encuestas y la gran animadversión, por llamarlo de alguna manera, que se está generando entre los partidos políticos y que se traslada a todo el cuerpo social. La incertidumbre beneficia a José Antonio Meade, siendo el candidato con mayor experiencia y conocimiento de lo que está en juego.

En materia económica, las variables agregadas muestran resultados mixtos. Por un lado el crecimiento económico esperado para 2018 (2.3 por ciento) será la mitad del promedio del último año de los cuatro sexenios más recientes (4.7 por ciento) y el más bajo desde la administración del presidente Miguel de la Madrid (1.2 por ciento); sin embargo, se espera que la tasa de desempleo sea de 3.5 por ciento, inferior a la del último año de la pasada administración (5.0 por ciento), con una generación importante de empleos formales (718 mil).

No obstante lo anterior, la percepción ciudadana es muy negativa. En la encuesta de GEA-ISA de marzo de este año sólo 13 por ciento considera que su situación económica familiar ha mejorado en este gobierno, lo que contrasta con el 41 por ciento que consideran que ha empeorado. Quizá por ello 77 por ciento, casi ocho de cada 10, considera que el país va por un rumbo equivocado en materia económica.

El tercer aspecto tiene que ver con la aprobación del gobierno en turno. A este respecto la misma encuesta señala que sólo 22 por ciento aprueba la gestión de Enrique Peña Nieto como presidente de la República, porcentaje que se compara desfavorablemente con el registrado en la misma época de su respectivo gobierno por el presidente Calderón (47 por ciento) y el presidente Fox (58 por ciento). El impacto se ve de manera más clara al analizar cómo votarían los que desaprueban la gestión del presidente Peña Nieto (sin contar los indecisos): AMLO 47.8 por ciento, Anaya 38.8 por ciento, Meade 10.4 por ciento e independiente 3.0 por ciento.

El cuarto elemento tiene que ver con la corrupción. Una pregunta de la Encuesta GEA-ISA revela el ánimo en esta materia: 49 por ciento de los ciudadanos consideran que la corrupción es mayor que hace seis años y sólo 8.0 por ciento cree que es menor.

Lo anterior refleja el enorme desafío que tiene el candidato de la coalición Todos por México, si el voto mayoritario es por enojo más que por miedo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.