Opinión

Ecos del acuerdo nuclear en el Golfo Pérsico


 
El acuerdo nuclear alcanzado entre Irán y Estados Unidos, acompañados por los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y Alemania, tendrá amplias repercusiones que van de Irak ––donde Teherán ejerce gran influencia entre su mayoría chiita–– a Afganistán, país donde Barack Obama quiere retirar tropas y lograr cierta imagen de estabilidad, ahora que tras un nuevo bombardeo contra civiles el presidente Hamid Karzai venderá aún más cara su firma al convenio delineado por Washington.

Por lo pronto, es en Levante y en el Golfo Pérsico donde ya se siente con más fuerza el impacto del acuerdo suscrito en Ginebra, pues “los sauditas consideran que Irán ganó en Líbano y en Irak, por lo que si gana también en Siria, le seguirá El Riad”, comentó a Bloomberg Sami Nader, profesor de relaciones internacionales en la Universidad St. Joseph de Beirut. “Hasta ahora Teherán era percibido como un aguafiestas. Tendrá que escoger entre actuar como un socio, lo que implica una conducta menos agresiva, o decidir que tiene luz verde en Siria a cambio del compromiso sobre su programa atómico”, añadió.
 
Con la milicia libanesa del Hezbolá, Irán ha sido uno de los principales apoyos del régimen sirio, que se apresuró a elogiar su “histórica y estratégica victoria”, al tiempo que los rebeldes sunitas, respaldados por Arabia Saudí, subrayaron que los próximos seis meses “serán infernales” si Occidente no presiona a Teherán para llegar a una solución en Damasco, en vísperas de la esperada reunión de paz que se efectuará, precisamente, en Ginebra.
 
Sorpresa
 
Pero la historia todavia puede deparar sorpresas. Según el diario kuwaití El Rai, hasta lo impensable: Pláticas secretas entre el Hezbolá y EU con mediación de Londres. Los temas: El combate a Al Qaeda ––es decir, los extremistas financiados por Arabia Saudí––, “y los preparativos para el regreso de Irán a la comunidad mundial”. A diferencia de EU, Gran Bretaña reconoce al Partido de Dios y el premier David Cameron, que se reunió la semana pasada con Hassán Rohani, presidente iraní, sabe que está en ciernes un importante cambio geopolítico del que no quiere marginarse. Alí Dadpay, experto de la Universidad Estatal de Clayton, en Georgia, destacó que hay “un potencial significativo” para la relación comercial entre Washington y Teherán, que se consolidaría en seis meses con un pacto nuclear definitivo.