Opinión

Economía 'contracíclica'

 
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Fed

Como su artículo principal esta semana la revista The Economist analiza las perspectivas de recuperación de la economía mundial, que parece ser la más sólida y generalizada desde la crisis financiera de 2008 en Estados Unidos, Europa, Asia y diversos mercados emergentes, a pesar de lo que la publicación denomina un “humor político ácido” caracterizado por ataques contra la globalización, el renacimiento de nacionalismos económicos y el surgimiento de políticos populistas en varios países (Estados Unidos con el liderazgo en la materia).

Esa percepción de mejoría económica a principios de 2017 parece empezar a dejar atrás la crisis del euro, la volatilidad de las economías emergentes, el colapso de los precios del petróleo y las amenazas de una crisis en China. Según The Economist, ahora las cosas se ven diferentes: se anticipa una recuperación más generalizada del crecimiento económico, sobre todo en Europa con las mejores perspectivas desde 1995; los temores acerca de la sobrecapacidad productiva china y la devaluación del yuan parecen disiparse; de acuerdo con un indicador elaborado por JPMorgan, los gastos de capital están en aumento, y el gasto en maquinaria y equipo creció más de 5.0 por ciento anual a fines de 2016; el desempleo de la Eurozona es el más bajo desde 2009; Corea del Sur, que es una aproximación de la dinámica del comercio internacional, registra tasas de crecimiento de sus exportaciones superiores a 20 por ciento; las manufacturas en Taiwán registran 12 meses de expansión continua; Brasil y Rusia, que estaban sumidos en una profunda recesión, junto con otras economías intermedias, previsiblemente registrarán tasas positivas de crecimiento del PIB; y las encuestas sobre pedidos manufactureros en Estados Unidos, Europa y Asia muestran incrementos para el resto del año.

También se apuntan diversos riesgos. Destacan los temores renovados por el comportamiento del mercado petrolero (sobreoferta e impacto en los precios), el nivel de la deuda china, la debilidad del crecimiento de la productividad en los países desarrollados y la lenta recuperación de los salarios, así como la evolución de la inflación y las políticas monetarias, con particular énfasis en el comportamiento de las tasas de interés y su incidencia en el crecimiento. Aunque no se plantea explícitamente, el mayor riesgo es Donald Trump y la posible respuesta de la Reserva Federal a la reducción de impuestos y aumento del gasto en ese país, y los riesgos de una guerra comercial.

En ese contexto, las proyecciones más recientes de Bloomberg, que reportó EL FINANCIERO esta semana, anticipan una mejoría de 62 economías con respecto al año pasado, mientras que 33 registrarían un deterioro. Entre las primeras están Argentina, Brasil, Nigeria y Rusia. En el segundo grupo estarían Islandia —que ha sido la estrella europea de los últimos años—, Rumania, España y lamentablemente México.

La economía mexicana parece ir en sentido contrario a esa perspectiva favorable. El incremento del PIB en 2016 fue de 2.3 por ciento, en comparación con el 2.6 por ciento en el año anterior, y para 2017 se estima entre 1.5-1.7 por ciento; la inflación va al alza y podría ser superior a 5.0 por ciento; según anunció el Inegi hace un par de días, la inversión sólo creció 0.4 por ciento el año pasado (4.2 por ciento en 2015) y las estimaciones para este año no señalan mejoría; las finanzas públicas muestran gran fragilidad, lo que acentúa las amenazas de una baja en la calificación crediticia; en 2016 las exportaciones totales cayeron 1.8 por ciento y las no petroleras 0.6 por ciento (aunque se recuperaron en enero de 2017); la confianza empresarial y la del consumidor siguen por los suelos. La única variable que muestra una evolución favorable es el empleo, incluyendo avances en la formalidad; sin embargo, ello también señala una menor productividad que eventualmente podría mermar la competitividad, en un entorno complejo para mantener mercados en el exterior.

Más allá de Trump, México no está haciendo la tarea y corre el riesgo de perder el tren de la recuperación económica mundial. Una vez más.

Twitter: @ruizfunes

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