Opinión

Ebrard vs. Mancera

Como si se tratara de una telenovela de confrontación personal, de personajes antagonistas donde mis afirmaciones son contrarias a las tuyas, Marcelo Ebrard aparece retador y cita a debate público al actual jefe de Gobierno capitalino Miguel Ángel Mancera.

Ansioso, casi desesperado por comprobar una supuesta inocencia que las evidencias parecen demoler, Ebrard afirmó en su cuenta de Twitter: “me hago responsable por cualquier imputación a mis decisiones... jamás he sido corrupto”.

Pero el reporte de Systra, empresa francesa “líder mundial en infraestructura de transporte público” (según su propia página de Internet) es ciertamente devastador. Registra errores prácticamente en todos los rubros: planeación, subsuelo, materiales, construcción, mantenimiento, equipos incompatibles, etcétera.

Este asunto ha costado a la ciudadanía miles de millones, no sólo el sobregasto comprobado de los 17 mil a los 24 mil millones de pesos, sino el que hoy nos sigue costando por el millón de pesos diarios en transporte emergente para atender a los miles de usuarios afectados. No se trata, a diferencia de la óptica y el instinto político del señor Ebrard, de un asunto de debate entre un exfuncionario y su sucesor. Consiste primordialmente en una colección de errores estratégicos en la realización de obra pública.

Errores sumados, en cadena, como rosario interminable que resultan inverosímiles cuando hubo involucrados muchos especialistas, ingenieros y expertos de varias entidades públicas y privadas. ¿Todos se equivocaron? ¿Todos emitieron opiniones y juicios respecto a la obra, los durmientes, los rieles, los trenes, de forma errónea? Es increíble, ¿no cree usted? Y si el señor Ebrard afirma que se hace responsable, pues mejor que nos explique dónde estaba la autoridad encargada de supervisar que nada de eso sucediera, en vez de convocar a un debate público que “le permitiría a la sociedad formar su propia opinión con todos los elementos: transparencia y no impunidad los objetivos” (Twitter del 10 de septiembre).

O se trata de un complot –al más clásico estilo de algunos exgobernantes de esta ciudad– diseñado por el grupo de colaboradores del señor Ebrard durante su jefatura de Gobierno, que lo engañaron, le tomaron el pelo y le hicieron creer que todo estaba listo y en impecables condiciones, o me pregunto si no habrán existido presiones de índole política por parte del mismo equipo gobernante para apresurar la obra e inaugurarla con fines políticos y, presumiblemente, electorales.

Los 489 millones de pesos no comprobados, los 15 mil metros de rieles, los 12 mil 500 durmientes, las más de 300 mil piezas y zapatas que fijan los durmientes son contundentes. No se trata de un asunto de opinión o de una campaña de desprestigio. El reporte está integrado por el análisis de 160 especialistas que recopilaron y revisaron dosmil 900 documentos técnicos y realizaron 200 pruebas dinámicas en las estaciones de la línea.

La inhabilitación de 33 exfuncionarios o servidores públicos, es apenas la punta del iceberg de un problema mayúsculo de negligencia, corrupción, torpeza y abuso de poder.

Faltas que no se resuelven con una pieza de oratoria y el esgrima de un debate, sino con explicaciones puntuales de las decisiones tomadas y las autorizaciones emitidas.

¿Supo usted, Marcelo, de la incompatibilidad de trenes y rieles? ¿Supo del desgaste de vías por fricción y la obligada disminución de velocidad por la ondulación de esas vías? Si nadie se lo dijo, se cometieron abusos y delitos por parte de sus colaboradores, pero si usted no lo quiso saber porque había que terminarla, hay un grado de responsabilidad compartida y más aún, responsabilidad final por el cargo y puesto que usted desempeñaba.

Twitter: @LKourchenko