Opinión

Ebrard quiere debatir de principios

El exjefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, reapareció públicamente con una severa reprimenda a los actuales dirigentes del PRD, por “haberse alejado de los principios” del partido.

Como tantos temas, se puede discutir quién se ha alejado de sus principios originales, si Ebrard o Zambrano, pero no es el caso.

Lo positivo es que Ebrard ha salido del silencio, y antes de oírle debatir sobre cuestiones de principios con sus compañeros el PRD, sería mejor para los capitalinos escuchar de su parte las explicaciones indispensables acerca de la Línea 12 del Metro.

Es que Ebrard está en medio del mayor escándalo de una obra pública construida en el país, con un monto superior a los 40 mil millones de pesos, y no ha dicho una palabra.

Lo que se gastó en la Línea 12 es superior al presupuesto de la UNAM por un año completo. No opera, está parada porque los trenes no sirven para las vías que se mandaron construir.

Hay cientos de millones de pesos que puso la federación y no se sabe dónde están, y Ebrard sale con que quiere debatir cuestiones de principios del PRD con Zambrano.

No es una falta de respeto pedirle a Ebrard que responda ante la ciudadanía preguntas elementales:

–¿Por qué adquirió esos trenes que no sirven para el Metro?

–¿Por qué arrendó los trenes a 17 años, a un costo de 18 mil millones de pesos, si no sirven para las vías que se construyeron?

–¿Por qué adquirió los trenes por adjudicación directa, y no por licitación?

–¿Por qué su gobierno se empeñó en que fuera la española CAF la que fabricara los trenes para la Línea 12, si pudieron hacerse en México?

–¿Por qué se hizo la obra sin un proyecto ejecutivo?

–¿Por qué en lugar de costar 14 mil millones de pesos, la obra de la Línea 12 costó 23 mil millones?

–¿Por qué gastó 24 mil millones de pesos en una infraestructura que no sirve para los trenes que mando a fabricar en España?

–¿Por qué se permitió que se construyeran 22 curvas menores a 300 metros, si están prohibidas por el Libro Naranja, por el cual nos guiamos?

–¿Por qué dejó que el director del Proyecto Metro, Enrique Horcasitas, permitiera hacer esas curvas prohibidas a su hermano Luis, vicepresidente de ICA?

–¿Por qué su administración no justificó 489 millones de pesos, de lo que el gobierno federal le entregó para la construcción de la Línea 12?

–¿En qué se gastaron esos 489 millones de pesos que no tienen justificación?

–¿Por qué tenemos que pagar los capitalinos esos 489 millones de pesos a la federación, lo que implica menos luminarias, menos obra de bacheo y menos patrullas para el DF?

–¿Por qué los andenes fueron diseñados para trenes más cortos que los adquiridos a CAF?

–¿Qué le dice a los 435 mil capitalinos que ya no pueden usar la Línea 12, porque no sirve, y deben viajar hacinados en camiones?

Y por último, una curiosidad personal quizá insignificante: –¿Por qué le puso Línea Dorada a la Línea 12?

Estelas

Por vacaciones del autor, esta columna volverá a aparecer el martes 12 de agosto. Saludos y hasta pronto.