Opinión

Ebrard habla mucho y no dice nada

Escuché con atención la entrevista radiofónica que le hizo Ciro Gómez Leyva a Marcelo Ebrard Casaubón. Marcelo muy inteligente, como siempre, habló mucho para no decir nada o para decir sólo lo que quiso.

Marcelo Ebrard vive el peor momento de su carrera política, muchos aseguran que es un "dead man walking". Por un lado, la buena imagen que tenía cuando fue jefe de gobierno se esfumó. No tuvo el talento, el arrojo, ni la valentía para capitalizarla en su búsqueda de la presidencia de la República. Por otro, todo parece indicar que su intento por ser presidente del PRD está destinado al fracaso.

Y por si fuera poco, su gestión al frente del gobierno del Distrito Federal está implacablemente cuestionada, luego del rotundo fiasco que fue la construcción de la Línea 12 del Metro. Debemos recordar que hoy están cerradas 11 de las 20 estaciones de la Línea Dorada, “la obra más grande de los últimos tiempos”, según dijo el propio Marcelo en la entrevista, y aún no sabemos con certeza por qué.

Él asegura estar tranquilo, pero no da la cara, sólo cuándo y dónde se siente cómodo. Claro, dice que está dispuesto a comparecer ante cualquier autoridad que lo requiera y que ninguna lo ha buscado. De eso pide su ‘limosna’, porque lo que le urge a Ebrard es ‘exposure’, reflectores, pues. Pero siempre y cuando él se sienta tranquilo, en un ambiente controlado y sin cuestionamientos libres.

Lo que es irremediable es que después del fracaso de la Línea 12, Ebrard quedó ante la opinión pública como un político y gobernante corrupto o incompetente. De eso no hay quién lo salve, por más que diga o deje de decir.

Sabe que su única opción para sobrevivir políticamente es ser presidente del PRD y eso también está poco menos que imposible. Comenzó la entrevista con Ciro refrendando su intención de dirigir al partido, pero no dijo cómo. Sabemos que, debido a sus traiciones, está pelado con los ‘Chuchos’ quienes ya tienen a Carlos Navarrete haciendo campaña por todo el país.

Sabemos que el grupo de René Bejarano y Dolores Padierna, uno de los más poderosos al interior del PRD, le negó su apoyo para dárselo a Cuauhtémoc Cárdenas, quien aceptaría dirigir al partido -otra vez y después de 21 años-, sí, y sólo si se promulga un candidato de unidad que se llame Cuauhtémoc y se apellide Cárdenas Solórzano.

En la entrevista, Marcelo fue ambiguo, otra vez, cuando habló de si declinaría en favor de Cárdenas, a quien, por supuesto, elogió. ¿Le temblarán las piernas como en el pasado cuando declinó dos veces en favor de Andrés Manuel López Obrador? Una en el 2000 cuando pretendía la jefatura del gobierno del Distrito Federal y la otra en 2012 con el cuento aquel de la encuesta para decidir al candidato ‘mejor posicionado’ para contender por la presidencia de la República.
En fin, Marcelo Ebrard da pena.

Por cierto...

Que ‘maderiza’ le pusieron a Ernesto Cordero y a Juan Manuel Oliva en la elección de los miembros de la Comisión Permanente del PAN. Gustavo Madero retomó el control del órgano que orientará la acción del partido en el ejercicio de gobierno, aprobará los programas de actividades del PAN y la mayoría de los reglamentos, entre otras funciones.

Y vea si no fue una ‘maderiza’: el marcador quedó Madero 38, Cordero 2.