Opinión

Ebrard debe responder

Esperemos que después del informe final de la empresa francesa Systra, contratada para determinar qué falló en la Línea 12 del Metro que obligó a su cierre parcial, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal deje de proteger a Marcelo Ebrard.

El informe concluye que los trenes no son aptos para esas vías. O que las vías no son idóneas para esos trenes. Tal y como lo apuntamos en este espacio en numerosas ocasiones.

La responsabilidad política de esa trastada multimillonaria con cargo al presupuesto de los capitalinos es de Marcelo Ebrard, y debe explicar ante la Asamblea y la opinión pública por qué lo permitió.

Desde luego que hay responsables técnicos de una obra mal hecha, y ello son Francisco Bojórquez, exdirector del Sistema de Transporte Colectivo, y Enrique Horcasitas, director del Proyecto Metro.

Pero la responsabilidad ante la ciudadanía la tiene Ebrard, por no cuidar los 22 mil millones de pesos de los capitalinos que se invirtieron en la construcción de la vía, y los 18 mil millones de pesos para a la empresa española CAF por los trenes.

Aquí lo dijimos desde que inició el tema: las ruedas de los trenes son demasiado anchas y en las curvas menores de 300 metros el tren se carga de un lado y va martillando la vía.

Ése es el quid del “desgaste ondulatorio”.

Para la empresa que dictaminó lo que sucedió en la Línea 12, esto fue lo que ocurrió:

“El origen del problema no parece ser un defecto de los materiales... sino un problema muy delicado de compatibilidad a nivel de la interfaz riel/rueda, donde se tiene un riel que responde al estándar Arema (normas americanas) y una rueda fabricada bajo estándares europeos”.

La nota publicada ayer por el diario Reforma sobre el tema, apunta que de acuerdo con el dictamen de la empresa francesa, “los trenes tienen más características para un sistema suburbano, en tanto las vías están diseñadas para Metro”.

Bueno, ¿no que no? Esas vías no sirven para esos trenes. Punto.
Y no se trata únicamente de cambiar las ruedas, porque éstas fueron hechas para soportar las medidas y peso de los trenes que el gobierno de Ebrard adquirió, mediante adjudicación directa, en arrendamiento a 17 años a un costo de 18 mil millones de pesos.

¿Por qué se adquirieron esos trenes?, hay que preguntarle a Ebrard.
¿Por qué lo hizo mediante adjudicación directa? ¿Qué le hizo pensar que esa compañía, CAF, era la única que podía dar trenes adecuados para esas vías, y omitieron el concurso?

¿Por qué los capitalinos tendremos que pagar anualmente mil 350 millones de pesos a CAF por el arrendamiento de 30 trenes que no nos sirven?

¿Por qué permitió que se construyeran, de parte de ICA-Carso-Alstom, 22 curvas menores a 300 metros, si están prohibidas por el “Libro Naranja” por el cual nos guiamos?

¿Por qué dejó que el director del Proyecto Metro, Enrique Horcasitas, permitiera hacer esas curvas prohibidas a su hermano Luis, vicepresidente de ICA?

Con toda seguridad la responsabilidad jurídica va a recaer sobre Horcasitas y Bojórquez, pero hay un responsable político que debe dar la cara ante la ciudadanía, y ese personaje es Marcelo Ebrard.