Opinión

Ebrard a la CIDH: No priven a México de mi candidatura

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Marcelo Ebrard Casaubón

Al solicitar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) medidas cautelares para que la autoridad mexicana no le impida llegar a la Cámara de Diputados, así sea por la vía Juanita, Marcelo Ebrard muestra que su ego es inmune a los embates de sus adversarios, a los que ahora se ha sumado el PRD, instituto que también pidió al Trife anular el registro del camachista.

En su texto a la CIDH, el exjefe de gobierno ocupa cuatro páginas para hacer un “breve recuento” de su biografía pública. En ellas destaca que desde 1985, año en que “participé en la reconstrucción de la Ciudad”, a la actualidad es un protagonista de la política mexicana, y que privarle de su derecho a ser votado no sólo atenta contra él, “sino que con ello, se podrían violentar los derechos de miles de mexicanos y mexicanas, afectando con ello el proceso electoral en sí mismo”.

De su trayectoria, Ebrard enumera:
“En 1987 participé en la elaboración y aprobación de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección del Ambiente.

“De 1992 a 1993 fui Secretario General de Gobierno del entonces Departamento del Distrito Federal siendo responsable de los asuntos políticos y de gobernanza, donde encabecé las siguientes iniciativas: Rezonificación de los vendedores ambulantes informales, reapertura de importantes espacios culturales, como la Plaza México y el Auditorio Nacional, aumento de la red del STC Metro en 17 kilómetros, apertura de tres nuevos hospitales generales.

“En 2002, fui nombrado por Andrés Manuel López Obrador como Secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal. Durante este periodo (2002-2004), el crimen y la delincuencia se redujeron en un 9.2%, alcanzando el promedio más bajo por día en una década.

“Cuando terminé mi mandato como Jefe de Gobierno la aceptación ciudadana sobre mi función rondaba el 75% de aprobación en términos generales, lo que permitió que en las siguientes elecciones celebradas en el año 2012, el PRD mantuviera la Jefatura de Gobierno con una aceptación en las urnas del 65%.

“Una parte importante de la población de la Ciudad de México y del país, me sigue reconociendo como un político de izquierda progresista y comprometido con la defensa y promoción de los derechos humanos y con el impulso de programas sociales en beneficio de los sectores sociales en condiciones de vulnerabilidad, por lo que me ha pedido continuar en la vida política nacional para seguir trabajando bajo estos principios”.

Por tanto, Ebrard advierte a la CIDH que “la gravedad de un posible acto de autoridad que violente mis derechos humanos, que resulte discriminatorio, desigual o inconvencional se actualiza el trascender esa decisión por sobre el ejercicio de los derechos políticos de miles de ciudadanos y ciudadanos que simpatizan con mi proyecto político, con mis principios y con mis acciones, dado que no podrían ejercer su voto en favor del partido político que me inscribió y en consecuencia en favor de la fórmula en la cual estoy inscrito como suplente, ya que si alguna de las dos autoridades electorales decidiera negar mi registro, ni mi nombre, ni mi imagen, ni mis propuestas formarían parte del escenario político nacional al momento de sufragar en las urnas”.

Es decir, si a Ebrard no le dan el registro, según él México estaría siendo privado de la participación de quien se acredita una baja histórica en el delito, construcción de hospitales, Metro, etcétera…

Sería una pérdida para el país, pero no para su ego que, por lo que se lee en el texto a la CIDH, no sufriría por ello.

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