Opinión

E. San Juan denuncia violaciones a los derechos


 
Para entender el contexto sociopolítico de la catástrofe en Filipinas, vale la pena echar un vistazo al análisis de E. San Juan Jr., uno de los intelectuales contemporáneos más influyentes del archipiélago asiático ––que comparte con nosotros una historia y cultura muchas veces olvidadas––, en torno a la situación de los derechos humanos.
 
“Desde la caída del dictador Ferdinand Marcos en 1986 y de su destrucción del proceso constitucional y de las libertades civiles, la dimensión y el alcance de las violaciones a las garantías individuales han crecido hasta una proporción desorbitada”, escribe el escritor, ensayista, cineasta y profesor de universidades desde California y Harvard hasta Amberes y el Ateneo de Manila. Señala que el grupo Karapatan ha documentado la trayectoria del gobierno de Benigno Aquino, hijo de la desaparecida Corazón Aquino que siguió en el Palacio de Malacañang a Marcos: De julio de 2010 a abril, 142 víctimas de ejecuciones extrajudiciales, 164 de atentados frustrados y 16 de desapariciones.
 
 
Entre los asesinados se cuentan el padre y activista Pops Tenorio, el trabajador voluntario holandés Willem Geertman, el botánico Leonardo Co y el ecologista y reportero Gerry Ortega.
 
 
Mineras
 
En Asia Times, previo al desastre causado por el tifón Haiyan, el autor, también conocido por su nombre completo, Epifanio San Juan Junior, nacido en 1938 en Manila, sostiene que las víctimas de la violencia son generalmente quienes se oponen a la inequidad y la opresión; los desplazados por las transnacionales mineras y madereras y los que son etiquetados como simpatizantes de la guerrilla comunista (Nuevo Ejército del Pueblo), blanco de una campaña contrainsurgente que ha encarcelado a miles con acusaciones falsas.
 
 
En 2012, Aquino se apuntó un éxito al firmar la paz con los rebeldes moros (musulmanes) en la isla de Mindanao, del tamaño de Portugal y con una cuarta parte de los 97 millones de filipinos, así como una quinta parte de su economía. La población local, sin embargo, permanece ajena a un auge que llegó a 7.5 por ciento en el segundo trimestre del año y que ha permitido ampliar la clase media urbana.
 
 
Durante septiembre, facciones disidentes de la insurgencia atacaron Zamboanga, la mayor ciudad de Mindanao, amenazando con reanudar un conflicto de 40 años y 120 mil muertos. Pese a las riquezas agrícolas, minerales y pesqueras de la isla, “vender Mindanao a los inversionistas es muy difícil ahora”, lamentó Henry Schumacher, titular para asuntos exteriores de la Cámara Europea de Comercio en la capital.