Opinión

Duarte le saldrá caro
al PRI

    
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(Cuartoscuro)

Imposible pensar que el encarcelamiento de Javier Duarte vaya a significar un fortalecimiento para el priismo, más bien significa reforzar la idea de la corrupción en la que se ha visto envuelto este partido político.

Cómo olvidar al nuevo PRI que dio a conocer el presidente Enrique Peña Nieto, cuando estaba en campaña, quien calificó a Javier Duarte, César Duarte, Roberto Borge y Fernando Ortega Bernés como la nueva generación política del tricolor.

Javier Duarte se ha convertido en el prototipo de la corrupción, en la persona que encarna las peores prácticas, en el hombre del cinismo, sí, casi en la vergüenza nacional, pero en definitiva irradia hacia su partido este halo de perversidad y atraco, que puede tener repercusiones en la elección de 2018.

De los cuatro políticos mencionados por el presidente, el único que pasó a la historia sin pena y ni gloria es el exgobernador de Campeche, Fernando Ortega, ya que los otros tres serán inolvidables por el daño que hicieron al erario.

Pero volvamos a Duarte, quien por cierto regresó a México con bombo y platillo, después de haber recuperado casi por completo el peso perdido, a enfrentar su proceso penal al ser acusado de los delitos de abuso de autoridad, peculado, incumplimiento del deber legal, tráfico de influencias y coalición.

De acuerdo con información de El Universal, tiene 145 denuncias penales interpuestas por la Auditoría Superior de la Federación, el Órgano de Fiscalización Superior y la Contraloría General de Veracruz.

En el ejercicio fiscal de 2015, su administración desvió 52 millones de pesos al día, ya que el monto total llegó a 19 mil 800 millones de pesos.

De su gabinete, cinco exfuncionarios han sido detenidos:

Arturo Bermúdez, quien fue su secretario de Seguridad Pública, acusado de presunto enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias; Francisco Valencia García fungió como secretario de Comunicaciones, acusado por su presunta participación en los delitos de peculado, abuso de autoridad, incumplimiento de un deber legal, tráfico de influencias y coalición.

Además, Mauricio Martín Audirac, exsecretario de Finanzas y Planeación, y Flavino Ríos Alvarado, quien fungió como gobernador interino de Veracruz cuando Javier Duarte pidió licencia, es acusado de tráfico de influencias y abuso de autoridad por encubrir y ayudar a escapar al exgobernador. Pagó cinco millones de pesos para enfrentar su proceso en libertad.

Y su exvocera, Gina Domínguez, a quien un juez le dictó un año de prisión preventiva por los delitos de abuso de autoridad, incumplimiento de un deber legal y coalición en contra del servicio público.

Además de las hermanas Elia y Nadia Isabel Arzate Peralta, detenidas como parte de la red de lavado de dinero que creó Javier Duarte.

En esta terrible historia hay demasiadas anécdotas, como la de las 19 casas que adquirió en Miami entre 2012 y 2013 que, de acuerdo con su entonces abogado y hoy testigo de la PGR, Alfonso Ortega, eran para su retiro.

Pero en toda esta historia de derroche, los veracruzanos esperan que alguien acompañe en el juicio a Javier Duarte, y es su esposa -quien ya solicitó el divorcio-, Karime Macías, y será recordada por la inolvidable frase que escribió en aquel diario en el que repitió: “sí merezco la abundancia”.

El juicio apenas comienza y si no se lleva a cabo con absoluta trasparencia, los costos electorales para el PRI serán muy altos, porque si algo ha llevado al hartazgo a los mexicanos es la corrupción de las autoridades

Twitter: @ginamorettc

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