Opinión

Drake: enjuiciado por criticar la ineficiencia de Trailblazer


 
 
Hoy continuamos abordando los casos de exfuncionarios del aparato de inteligencia norteamericano que decidieron romper el secreto y criticar en público sus excesos, unidos a Edward Snowden en la valerosa determinación de enfrentar a un monstruoso Big Brother que además suele malgastar recursos multimillonarios en proyectos ineficientes.
 
A diferencia de Snowden, exasistente técnico de la CIA que sólo trabajó para la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) como contratista de la firma Booz Allen Hamilton, Thomas Andrews Drake, J. Kirk Wiebe y Bill Binney son recordados por su larga y brillante trayectoria. Drake, por ejemplo, sirvió 10 años en la Fuerza Aérea, que lo condecoró, así como en la Marina, antes de pasar otra década en la NSA; Wiebe lo hizo por 30 años y fue reconocido con el Premio al Servicio Civil Distinguido, mientras que el criptoanalista Binney, también con tres decenios a cuestas, ascendió hasta la dirección del Grupo de Estudio Geopolítico y Militar.
 
El trío, explica Asia Times, apegado al estricto código del espionaje, siguió la cadena de mando y reportó al Pentágono, además de los comités legislativos de supervisión, la ineficiencia y el desperdicio del programa de recolección de datos cibernéticos Trailblazer de la NSA, lo mismo que el abuso de otro plan, Stellar Wind, diseñado intencionalmente para violar los candados constitucionales que prohíben la adquisición y almacenamiento de datos de la ciudadanía.
 
Corrían los meses posteriores al 11-S y Michael Hayden, director de la NSA, se hallaba bajo fuertes presiones por no haber detectado los prolongados preparativos de El Kaida para secuestrar aviones y estrellarlos dentro de Estados Unidos, por lo que estalló en ira cuando Binney y Wiebe manifestaron al Congreso que una de las fallas se encontraba en Trailblazer y las empresas que colaboraron en el programa de mil millones de dólares, como IBM, SAIC y Boeing.
 
 
Búsqueda
 
Las criticas de nuestros personajes, sin embargo, sólo se hicieron públicas hasta 2007, cuando el régimen Bush empezó la búsqueda de la garganta profunda que filtró a The New York Times los datos de su programa clandestino de escuchas telefónicas sin orden judicial, desarrollado por la NSA. Agentes de la FBI entraron entonces con sus armas listas a la casa de Binney --quien se hallaba en la ducha-- para interrogarlo encañonado; el trato que recibió Wiebe fue similar, aunque los dos terminaron por recibir cartas de imunidad de la procuraduría general, que confirmaron su protección legal.
 
Drake fue quien se llevó la peor parte. Según New Yorker, pese a sus impecables credenciales, había llegado a la conclusión de que los crímenes de la NSA contra el pueblo estadounidense eran peores que los perpetrados por Richard Nixon en los años setenta y contactó a la reportera Siobham Gorman de The Baltimore Sun, diario al que empezó a proporcionar informes no clasificados.
Descubierto por la FBI, Drake fue acusado de espionaje en 2010, si bien la fiscalía pidió a un juez federal un año más tarde retirar los cargos --que podrían haberlo llevado a prisión el resto de su vida--, lo que le permitió regresar a su trabajo en una tienda de Apple en la zona de Washington. El caso se derrumbó cuando el magistrado determinó que los sumarios de cuatro documentos clasificados no podrían ser presentados en el proceso, ya que revelarían la tecnología utilizada por la NSA para sus escuchas en las telecomunicaciones.
Entrevistados por Democracy Now!, los espías arrepentidos no han vacilado en expresar su comprensión hacia Snowden y el camino que eligió volando a Hong Kong tras develar el espionaje de la NSA en Internet y la compañía telefónica Verizon. De caer en manos de la inteligencia norteamericana, advierte Binney, debe esperar un trato similar al de Bradley Manning, informante de Wikileaks: "primero tortura, luego encarcelamiento, después un juicio y después encarcelamiento o incluso ejecución".
 
Drake, por su lado, aseveró que enfrentaba una posible sentencia mínima de 35 años de prisión; "así es como el Estado llega a castigarte. Van a poner todo lo que tengan para capturar a Snowden. Realmente existe el riesgo de que lo saquen de la calle".