Opinión

Dos tragedias más
de la Línea 12

Un par de tormentas adicionales se ciernen sobre el Gobierno del Distrito Federal en relación con los problemas de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México y la suspensión de su servicio. La primera es que a la fecha no hay trabajos de reparación del daño. La segunda es que existe un conflicto de interés con la empresa que fue contratada para evaluar y verificar el tamaño del problema, empresa que podría ser considerada juez y parte. Veamos.

La primera de las problemáticas es la más grave. A más de un mes y medio de que fue suspendido el servicio de la Línea 12, no han iniciado los trabajos de reparación. Esta situación es inadmisible si consideramos que cada día que pasa hay costos de oportunidad y de productividad enormes, mientras no se reintegre a servicio total la inversión pública anunciada. La afectación a la ciudadanía no sólo es por la carencia de un servicio de transporte que ya funcionaba, sino por el costo financiero en que incurre el GDF por la omisión y retraso en la reparación. Grave.

El segundo problema no es menor. La empresa que contrató el gobierno capitalino se llama TSO (Tricaud Societé Organisé), es francesa y se dedicará a cuantificar el daño de las vías y a verificar las porciones y el grado de afectación de los daños en los rieles. Esta empresa francesa verificará de todo: desde los durmientes hasta la geometría de la soldadura de los rieles, según anunció el propio gobierno capitalino hace un mes. En teoría, esta empresa francesa debería llegar a un diagnóstico sobre los responsables específicos. TSO se dedica regularmente, en Europa, a la modernización, mantenimiento y actualización de vías férreas.

No obstante las calificaciones y experiencia sólidas que pueda tener TSO, el problema que ahora surge es el conflicto de interés con una de las empresas evaluadas, Alstom, porque ambas —verificadora y evaluada—, suelen trabajar de manera conjunta y al alimón en varios proyectos en Europa, por lo que el conflicto de interés sería evidente, y TSO no tendría incentivos para responsabilizar a Alstom del problema mexicano en caso de hallarla culpable.

Un ejemplo del trabajo conjunto cotidiano de ambas es el contrato que recién ganaron en Londres por € 350 millones para darle mantenimiento y actualización a los túneles del sistema Crossrail. Diputados de la Asamblea Legislativa como Adrián Michel han enfatizado lo inadmisible que resultan estos conflictos de interés de esta firma TSO y de otra llamada Systra, involucrada también con Alstom y que ponen en entredicho la objetividad de los diagnósticos que el DGF contrató con estas corporaciones extranjeras.

Alstom quiere seguir haciendo trenes aquí. Eso pareciera explicar el batidillo.

Twitter: @SOYCarlosMota