Opinión

Dos nombramientos:
uno bueno y otro malo

  
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René Juárez Cisneros. (@JuarezCisneros)

Ayer hubo dos nombramientos importantes en el gobierno federal, aunque sólo uno de ellos recibió atención pública: el exgobernador de Guerrero, René Juárez Cisneros, será el subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, lo que constituye un acierto.

Y el otro, que se manejó con bajo perfil, fue la designación de Guillermo Ruiz de Teresa Mariscal como nuevo titular de la Unidad de Políticas de Transparencia de la Secretaría de la Función Pública, cargo al que llega directamente desde Los Pinos.

Juárez Cisneros, hasta ayer senador, ha sido de los pocos gobernadores de Guerrero que duraron sus seis años en el cargo.

Cuando él se fue, comenzó la debacle de ese estado.

Su exitosa experiencia al frente de Guerrero será de mucha utilidad en el equipo de Miguel Ángel Osorio Chong durante este delicado tramo del sexenio, y nos asegura que el oficio político tendrá un lugar central ahí donde a diario se toman decisiones relativas a la gobernabilidad del país.

Es una decisión atinada por donde se le vea: Juárez Cisneros conoce el país, conoce a las personas clave en cada región caliente, entiende las imbricaciones que guardan grupos políticos radicales y organizaciones guerrilleras. Su presencia en Gobernación es una garantía.

Donde no se puede decir lo mismo es en la designación del joven Ruiz de Teresa Mariscal en la Unidad de Políticas de Transparencia en la Secretaría de Función Pública. Y uno se pregunta por qué cuando se hacen dos nombramientos en el gobierno no puede haber dos aciertos.

Lo mismo ocurrió con José Antonio Meade y con Luis Miranda (a quien insisto que es preciso darle el beneficio de la duda, pero su designación fue mal vista).

El caso es que Ruiz de Teresa llega a coordinar las políticas de transparencia del gobierno federal, directamente desde Los Pinos, donde era director general de innovación y participación ciudadana en la coordinación de estrategia nacional de la Oficina de la Presidencia de la República.

Nada más alejado de la sociedad civil que un funcionario que llega al cargo desde Los Pinos.

Tendrá que supervisar las políticas de transparencia en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, por ejemplo, donde su papá, Guillermo Ruiz de Teresa, es el coordinador general de Puertos y Marina Mercante.

Seguramente el joven Ruiz de Teresa Mariscal es un funcionario muy capaz pero, ¿por qué lo mandan a un puesto clave de la Secretaría de la Función Pública, si es parte del núcleo central del grupo en el poder?

No tiene la culpa que su papá sea el coordinador de Puertos y Marina Mercante de la SCT (recientemente célebre porque el helicóptero en que viajaba aterrizó en un arrecife de coral en la isla Alacranes), pero ponerlo en ese cargo no va a caer bien entre los impulsores de la transparencia en la administración pública.

Además, ¿por qué quitaron de ese puesto a Teresa Gómez del Campo, abogada seria y sin ligas con el equipo gobernante?

Desata suspicacias el cambio a estas alturas del sexenio. Teresa Gómez del Campo es hermana de la senadora panista Mariana Gómez del Campo y prima hermana de Margarita Zavala.

¿La quitaron por eso? Si fue así, entonces ¿para qué la nombraron al inicio de la administración?

Gómez del Campo era una garantía de imparcialidad, por su distancia con el grupo en el poder. La quitan y en su lugar mandan a un funcionario de la casa presidencial.

Dos nombramientos. Un acierto y un error.

Twitter: @PabloHiriart

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