Opinión

Dos meses

 
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SHCP y Banxico. (Edgar López)

Si nos guiamos por las noticias de las primeras ocho semanas del año, parece que el 2017 inició y se terminó el primero de enero. La velocidad diaria con la que se desarrollan los acontecimientos es tal, que cada mañana esperamos anuncios (y escándalos) nuevos dedicados a incrementar la incertidumbre.

En otros tiempos, con la mitad de lo que hemos vivido en estos dos meses, ya hubiéramos declarado emergencia nacional. Sin embargo, a pesar de que la ruptura de paradigmas y de protocolos de todo tipo corre el riesgo de volverse costumbre, creo que aún falta mucho para predecir cualquier cosa, más allá de lo que nos toca como sociedad para transitar lo mejor posible a través de este huracán.

Pienso que no vivimos en una época de cambios, sino en un cambio de época que nos dificulta anticipar lo que viene. Tomemos, por ejemplo, las respuestas que construye la clase política para enfrentar los nuevos escenarios, ninguna lleva un plan de largo plazo o tan siquiera una estrategia definida.

Han transcurrido dos meses y seguimos esperando el siguiente movimiento del gobierno de los Estados Unidos. En el plano económico, el terreno no es más firme, la proyección de inflación del Banco de México alterará el paso de otros indicadores, lo que necesariamente provocará turbulencia, eso sin contar lo que ocurra a nivel internacional.

El escenario político parece dominado por la idea de que la elección del próximo año es un mero trámite, y en consecuencia, la participación civil en ese aspecto se diluye entre un pánico artificial y una apatía muy nuestra que reduce de manera instantánea el impacto que podemos tener como ciudadanos.

Van dos meses y lucimos agotados. Tal vez no usted o yo (espero), pero veo un cansancio similar al que experimentamos por ahí de noviembre. Y falta mucho aún.

Recordemos que ésta es la mejor oportunidad en décadas para diversificarnos, hacernos independientes, quitarnos atavismos y pensar más allá de la Revolución de 1910. Lo mismo aplica para el papel fundamental que estamos jugando y jugaremos como sociedad el año entrante. Este puede ser nuestro momento –el de los ciudadanos–, no lo desperdiciemos.

Twitter:@LuisWertman

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