Opinión

Dos ideas para hacer de 2017 un año decoroso para las Pymes

 
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Pymes. (Cuartoscuro)

Las Pymes están aterrorizadas. Participan del desánimo y molestia de casi el resto de la población, pero saben que en el intento por sobrevivir 2017 pudiera ser un año más que complicado, mortal.

En realidad pudiera ser muchísimo más sencillo de como ahora se aprecia o lo aprecian los pequeños empresarios. Parece que ya olvidamos el año 2009 cuando la economía cayó 6.5 por ciento, o el año 1995 en el que el PIB se desplomó 6.9 por ciento. Nada que ver con un crecimiento que pudiera rondar el 2 por ciento el año entrante y que en el peor de los escenarios previsible pudiera estar cerca del uno por ciento.

Pero en referencia al año actual o el anterior, 2017 se contempla nuevamente como un año apretado y con más de tres al hilo basta y sobra, dirán las empresas.

De todas formas, proponer no empobrece. Ciertamente, si fuera el caso hay muchas ideas o propuestas que pudieran eventualmente convertir un año que se anticipa 'apretado', complejo, en un año menos adverso de lo que puede vislumbrarse desde ahora.

Ideas que ciertamente no son nuevas pero que escapan al ejercicio de las políticas públicas de donde poco puede esperarse.

PRIMERO, COMPRAR LO HECHO EN MÉXICO

La consigna parece electorera y vieja, pero en realidad hace sentido en un año que será complicado el que los consumidores hagan un esfuerzo por comprar, primero, lo que está hecho en México. Privilegiar primero el producto nacional es un voto de confianza por la empresa mexicana que paga salarios en peso a representantes de familias mexicanas.

Es muy posible que no todo lo que usted requiere se produzca en el país y no faltará quien alegue diferencias notorias de calidad. No se trata de hacer sacrificios extraordinarios. Si para el consumidor se justifica comprar lo importado por las razones que sean, que lo haga. Mientras tanto muchas amas de casa, estoy seguro, empatizarán con la idea de comprar lo que el país produce sobre todo cuando su calidad se justifica.

En los años noventa reinó en México la compra de arroz producido por compañías norteamericanas en territorios asiáticos. El arroz llegó a México con reducciones de precio respecto a los nacionales del orden de 50 por ciento.

Hubo amas de casa que prefirieron adquirir arroces producidos en el extranjero sin tener idea de varios elementos. Uno de ellos es que esos arroces estaban muy pulidos, lo que implica que habían perdido sus valores nutricionales. Otro de los factores desconocido por las amas de casa mexicanas era que esos arroces no estaban enteros. Estaban ya muy quebrados. Era lo peor de las cosechas y por ello podía venderse a mitad de precio del arroz nacional.

Se puede justificar el que las amas de casa, en su intento por hacer rendir el gasto familiar, se dejen guiar por el precio, pero no puede entenderse que compradores grandes como el Ejército Mexicano o dependencias como el DIF, ISSSTE o IMSS prefirieran comprar ese arroz en lugar de hacerlo en favor de las marcas mexicanas que por aquel entonces veían echarse a perder decenas de toneladas de arroz en almacenes en Campeche.

PAGAR EN MEJORES TIEMPOS
Tomemos el caso de Wal-Mart, empresa en donde quieren mucho al proyecto de Universo Pyme.

Es una gran empresa que en México ha impulsado las políticas de pagar a 91 días a la mayor parte de sus proveedores que deben de rondar tranquilamente los 30 mil si nuestras anotaciones no han variado sustancialmente en los pasados nueve meses. El 76 por ciento de los proveedores de esta gran empresa norteamericana en origen son micro y pequeñas empresas.

Son negocios que difícilmente pueden sobrevivir momentos difíciles si un buen comprador como lo es Wal-Mart les liquida su mercancía en tres meses y eso sin contar con los sorpresivos descuentos que por el momento no atenderemos.

No podemos negar que los actuales y modernos programas computacionales pudieran, si fuera deseo de los compradores de las Pymes, pagarles en prácticamente cualquier momento. Con tres clics seguramente pudieran. Con el primero conocer con detalle hasta el momento del corte necesario, cuántos productos se han vendido de los productos que proveen; con un segundo clic pudiera solicitarse a la proveedora la factura correspondiente, y con un tercer clic realizarse la transferencia bancaria. No necesitarían mucho más.

Para muchas empresas recibir a 28 o 30 días el producto de sus ventas sería una bendición y en muchos casos un tremendo alivio cuando la carga del pago de nómina llegue.

Son dos de muchas otras ideas prácticas de cómo pudiéramos contribuir en algo a que 2017 no sea una pesadilla como ahora se presagia. No vaya siendo en una de esas que lo que tanto presagiábamos se cumpla por la manera en que ejercemos la economía.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

Correo: direccion@universopyme.com.mx

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