Opinión

Dos generaciones en economía

  
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CDMX. (Cuartoscuro)

Hace algunos días le comentaba que en México se comete el error de creer que lo que se piensa en el DF también se piensa en otras partes. La concentración del poder político, mediático y académico en la capital confunde a muchos y los lleva a generalizar de manera inadecuada. Es cierto que la Ciudad de México ha tenido un gran peso en toda la historia nacional, pero éste se ha venido reduciendo desde 1985. El terremoto expulsó a algunos, pero el impacto de verdad vino de la apertura comercial. Unilateral en 1985, luego dentro del GATT a partir de 1986, y finalmente en el TLCAN desde 1993.

Hasta entonces, el gran mercado era el centro del país, de forma que hacia allá iban las carreteras, y allá se instalaban las empresas. Pero desde entonces, las carreteras se han usado en dirección opuesta, y las inversiones han ocurrido en otras partes. No podemos saber con certeza cuál ha sido el impacto de este proceso, porque las mediciones económicas no son compatibles. Tenemos una serie de datos quinquenales (1970-1985), y luego datos anuales en dos series: una que empieza en 1993, y otra en 2003. Estas dos últimas se pueden conciliar con cierta confianza, pero la comparación con los datos previos es menos confiable. Pero es lo que tenemos, así que permítame decirle qué ha pasado en estos 31 años, de 1985 a 2016, año del que aún no tenemos datos completos, pero que podemos estimar.

Hay una entidad federativa que ha multiplicado su participación en la economía nacional por más de 3 veces: Quintana Roo. Le sigue otra que casi lo ha hecho en dos veces: Baja California Sur. Ambas eran territorios hace pocas décadas, y gracias al turismo no sólo son ya estados, sino que presentan crecimientos que caen entre los más importantes del país.

Luego vienen 13 estados que han crecido más que el promedio nacional en los 31 años que analizamos. En orden decreciente: Aguascalientes, Querétaro, Guanajuato, Yucatán, Baja California, Nuevo León, Coahuila, San Luis Potosí, Sonora, Colima, Tabasco, Hidalgo y Tamaulipas. Hay dos más que crecen lo mismo que el país en ese período: Michoacán y Chihuahua. Si usted observa en un mapa estas entidades, casi todas se encuentran al norte de la Ciudad de México. Pero no son todas las del norte, porque hay un grupo que, aun estando geográficamente ahí, económicamente tuvo un desempeño menos atractivo. Se trata de Jalisco, Nayarit, Sinaloa, Durango y Zacatecas. Curiosamente, entidades vecinas entre sí.

En el sur, todas las entidades tienen un desempeño inferior al promedio nacional. También en orden decreciente: Morelos, Puebla, Campeche, Oaxaca, Tlaxcala, Veracruz, Guerrero, Ciudad de México, Estado de México y Chiapas. Sólo Tabasco, como veíamos, tuvo un comportamiento diferente, muy dependiente de Pemex, por cierto.

Esta comparación, como le decía, es contra 1985. Me parece que es muy importante porque fue alrededor de ese año que empezamos a movernos en una dirección diferente de la que tuvimos durante el siglo XX. Eso resultó costoso a las entidades que habían sido más exitosas, pero ayudó a las que no habían tenido mucho avance. Por lo mismo, hay quienes preferirían regresar al modelo previo a 1985, pero no son todos. Más claro: sólo en el centro y sur del país, tal vez acompañado por la región del Pacífico (Jalisco, Nayarit, Sinaloa, Durango y Zacatecas), el pasado tiene atractivo.

Es interesante la comparación con los datos de intención de voto que veíamos hace unos días. A quienes no les ha ido bien, quisieran regresar al pasado. Los demás, parece que prefieren avanzar.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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