Opinión

¿Dónde quedó el 'nuevo PRI'?

 
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Manlio Fabio Beltrones recuerda que de las 12 gubernaturas en juego, el PRI gobierna en nueve  y “no quisiéramos ganar en menos lugares”. (Archivo)

Nos ofrecieron hace tres años un nuevo PRI.

Resulta que a tres años y medio que dio inicio el gobierno de Enrique Peña Nieto, un viejo PRI decepciona a una buena parte del electorado que votó por ellos en julio de 2012 en vista de que se perciben, a través de varios de los gobernantes estatales emanados de ese partido, serios problemas de corrupción, impunidad, opacidad e insensibilidad con relación a los derechos humanos.

¿Resultado? La declinación de la popularidad, aceptación e imagen del presidente Peña Nieto y del presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones, a tal grado de que ya se cuestiona su continuidad en ese puesto.

Manlio Fabio Beltrones se encuentra en una situación difícil. Los recientes resultados electorales son los peores que se recuerdan para su partido a nivel estatal, y al enfrentarse en un debate televisivo a su homólogo del PAN, el joven Ricardo Anaya, se considera a Manlio Fabio como el perdedor de esa contienda.

Aclaro: Yo no soy panista, no pertenezco a partido político alguno dado el desprestigio que afecta a todos desde años atrás. Reconozco y siempre había reconocido al PRI como un partido líder en nuestro país, liderazgo que ahora se pone en tela de juicio.

La alianza PAN-PRD funcionó. La alianza PRI-Verde y otros partidos de la llamada chiquillería fracasó. Perder la lucha por la gubernatura en Chihuahua, Durango, Tamaulipas, Veracruz y Quintana Roo, después de que Beltrones había anunciado que su partido ganaría nueve de las doce gubernaturas en juego. Resultado: un verdadero desastre para el partido en el poder y para Manlio Fabio en lo particular.

Veracruz, por cierto, merece un comentario aparte. Su impresentable gobernador, Javier Duarte, ha sido un ejemplo de autoritarismo envuelto en una imagen de corrupción dentro de un ambiente de gran inseguridad. La importancia de Veracruz, como un puerto estratégico, merece una atención muy especial de la que ha carecido hasta la fecha.

Y otros grandes perdedores son, por una parte, los encuestadores que por más explicaciones que ofrecen han perdido credibilidad y la confiabilidad [de la sociedad], después de analizar las enormes diferencias entre lo que ellos pronosticaron y la realidad de los resultados del proceso electoral; por otra, los candidatos independientes que mostraron la debilidad y desventaja en la que participan en estos procesos electorales porque no gozan de los privilegios económicos y otros que sí reciben -y a manos llenas- los partidos políticos.

¿Algún ganador de la contienda electoral? Sí, el PAN como partido y su presidente, el joven Ricardo Anaya en lo particular, a quien algunos comentaristas políticos ya lo perciben como candidato a la presidencia para 2018. A mí en lo particular me parece prematuro y considero que este joven político debería esperar seis años más y apoyar a Margarita Zavala, a quien considero una magnífica candidata para ese puesto. Hay que darle tiempo al tiempo y colocar las fichas en su lugar con serenidad y visión de futuro. Pero en política todo puede suceder.

López Obrador, por su parte, está al acecho. El eterno candidato vela sus armas y continúa en plena campaña por todos los medios de comunicación posibles tras la imagen de la presidencia de su partido Movimiento de Regeneración Nacional.

Un viejo lobo que sabe cómo y cuándo jugar sus cartas y que no debemos perderlo de vista, pues sin duda será un candidato formidable para 2018. Surge una gran pregunta: ¿se dividirá la izquierda para el proceso electoral de 2018 o se unirán el PRD y Morena a través de un solo candidato? Si logran esto último la fuerza de López Obrador, quien seguramente sería el candidato, aumentaría considerablemente.

El Estado de México, que tendrá elección de gobernador en 2017, será un factor muy importante para definir la suerte del PRI porque es un estado cuya importancia a nivel nacional es indiscutible. Ganar el Estado de México es imperativo para ese partido pues perderlo sería simplemente catastrófico para las aspiraciones presidenciales del llamado 'nuevo PRI'.

Mañana será otro día.

El autor es presidente de Sociedad en Movimiento.

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