Opinión

¿Dónde está Ana Mendieta?

 
1
 

 

Ana Mendieta. (en.wikipedia.org)

En 1992, durante una gala del Museo Guggenheim en Soho, Nueva York, manifestantes feministas mostraban en sus pancartas una única consigna a todos los invitados que llegaban al recinto: Where is Ana Mendieta? (¿Dónde está Ana Mendieta?). La frase no sólo evocaba la prematura muerte de la artista cubano-estadounidense siete años antes bajo circunstancias que hasta nuestros días se mantienen borrosas, sino que criticaban enérgicamente la ausencia de mujeres artistas en las exposiciones más importantes de la franquicia artística.

La figura de Ana Mendieta, quien cumpliría ayer 68 años, se ha convertido en estandarte de la lucha por una mayor inclusión de mujeres artistas en instituciones y galerías en Estados Unidos y en el mundo.

Efímera, espiritual casi al grado de ser chamanística y asentada en lo orgánico, la obra de Mendieta explora la relación entre la tierra y el espíritu al mismo tiempo que expone cuestiones tan diversas como la muerte, el amor, el género o incluso eventos sociales y políticos que la marcaron.

Nacida en la Habana en 1948, Mendieta fue exiliada a los dos años de edad junto con su hermana a Iowa en los Estados Unidos, como parte de la Operación Peter Pan, organizada por la iglesia católica y el gobierno estadounidense. En 1971, Mendieta presenta su primera exposición como estudiante de maestría de la Universidad de Iowa.

Influenciada por figuras como Marcel Duchamp, Yves Klein o Hans Haacke, y mezclando elementos del land art y body art, la artista comenzaba a trabajar en performances basados en su cuerpo. Esta práctica se convertiría en el eje central de su producción: el cuerpo como contenedor de la experiencia, del dolor, la violencia, de la memoria y la vida misma.

Tras haberse graduado, la artista viajó por primera vez a México, donde realizó la mayoría de sus Siluetas y performances que más tarde nombraría como Earth-body art. En la imagen de Silueta–1973, por ejemplo, se presenta el cuerpo desnudo de la artista cubierto de flores blancas sobre una edificación Zapoteca en Oaxaca. Su cuerpo, presente a través de la silueta, le permitió regresar a la naturaleza, al origen, a lo femenino sin femineidad. Al mismo tiempo que evocaban una energía sobrenatural, muchas de las Siluetas de Mendieta se mostraban frágiles y vulnerables. Por medio de materiales como sangre, barro, tierra, piedras, flores, hojas, fuego y otros elementos orgánicos, construía autorretratos subversivos y enérgicos alrededor de la sexualidad femenina, la continua dominación y su lugar en el universo.

En 1978, Mendieta se unió a la primera galería conformada sólo por mujeres artistas en Nueva York, A.I.R. (Artist in Residence), de la mano de otras artistas como Nancy Spero, Louise Krammer o Carolee Schneemann, buscando equidad en espacios de exhibición y galerías comerciales donde imperan artistas masculinos, situación que hasta la actualidad se mantiene sorprendentemente. Todavía podemos notar un número mucho más reducido de exposiciones de artistas mujeres vivas que de hombres, no sólo en instituciones estadounidenses, sino en la gran mayoría de museos y galerías alrededor del mundo.

En la madrugada del 8 de septiembre de 1985, el cuerpo de Mendieta sería encontrado en la acera en Greenwich Village tras haber caído 34 pisos desde su apartamento. A pesar de haber sido declarado inocente, su esposo, el artista minimalista Carl André sigue siendo el culpable para la familia de la artista y otros miembros de la comunidad del arte contemporáneo.

También te puede interesar:

Sobre Glaciares y Avalanchas, Irene Kopelman en LABOR

Los cortes de Matisse

Lee Krasner (1908-1984)