Opinión

Donald Trump, a la vista

 
1
 

 

trump

Uno. En la retórica electoral norteamericana, el tema México no pasaba de mero pretexto. Para bien o para mal.

Dos. El giro que ha tomado el incendiario discurso antimexicano (y antiárabe y antioriental) de Donald Trump para ganar la postulación republicana, rebasa la acostumbrada palabrería buscona de votos. Es promesa de un muro, aunque inspirado en la Muralla China a costa del erario mexicano; de expulsión de migrantes indocumentados (seis millones mínimo), y de guerra que se matiza comercial.

Tres. Al comienzo de la campaña, la ignorancia y los desplantes del empresario, una especie de “independiente” a lo bestia, invitaban a la broma. Por ejemplo, la de un personaje de comic en lucha contra el mal, que a cada rato suspende la acción para ingresar a una peluquería a fin de reacomodarse el copete, también a cada rato maltrecho por culpa de los cocolazos. Su fuerza sobrenatural, su “kriptonita”, radicaba en el copete. Siempre y cuando acabaran de pasarle la pistola de aire.

Se me antojaba, sin esfuerzo imaginativo, llamarlo Donaldo Trompetas.

Cuatro. El fenómeno Trump que tenía visos de “puntada”, va mostrando filos por demás peligrosos. No sorprende, y lo digo sin ánimo de justificación, el desconcierto, la pasividad, la falta de estrategia, del gobierno mexicano ante las diarias agresiones. Razón de las ocasionales respuestas oficiales, inofensivas y fuera de lugar.

Cinco. Lo cierto es que la propia justicia norteamericana se hace ojo de hormiga, deja pasar afirmaciones como la de que si él, Trump, diera un tiro a una persona, sobraran quienes salieran en su defensa. O su invitación a soltar mamporrazos a los adversarios.

Seis. Pongamos que resulta postulado, pese a los esfuerzos de la élite republicana porque eso no ocurra. Pongamos que gana las elecciones.

¿Cuál será el escenario? ¿Se trabaja, ya sobre esta posibilidad, en el think thank (de haberlo) presidencial mexicano? ¿Se aplica ya la teoría de los riesgos entre los empresarios exportadores? ¿El medio académico despliega ya categorías de crisis en los campos del saber social y cultural? ¿Qué pasará con el Tratado de Libre Comercio, vanagloria, vana gloria mejor dicho, de Salinas y sus tecnócratas?

¿Trazan ya los cárteles de la droga la contracción de su principal mercado?

Siete. No sé qué tanto pueda aportar consuelo el distingo entre campaña electoral y ejercicio del poder presidencial. Una cosa es la campaña, en la que todo se puede (y Trump lo demuestra con creces, de la amenaza al insulto racial, del desplante de bandolero a la exhibición desparpajada de analfabetismo político); y otra, el gobierno, en el que poco se puede. Sólo lo posible. Baño frío de realpolitik que aplaca al más encopetado.

Ocho. A todas luces, la personalidad totalitaria, racista, nazi, de que da muestras el candidato republicano, obliga a pensar que los instrumentos de gobierno no lo serán, para él, de corrección, comedimiento, compostura, racionalidad. Bomba de tiempo. Con todo y los condicionantes del ejercicio ejecutivo (no todo Estados Unidos es clon del clown), el poderío innato de la nación norteamericana se antoja inconmensurable.

Nueve. En efecto, ¿y si no gana las elecciones para mudarse gobernante? ¿Si la presidencia de una superpotencia mundial atiza el delirio, la vocación de verdugo?

Un iluminado con la bazofia del racismo, los ejemplos criminales de la Europa fascista, dueño del poder máximo de un sistema que, parece, va a votar, mayoritariamente, por la antidemocracia, la intolerancia, el fin del mestizaje migrante al que Estados Unidos deben su razón histórica de ser.

Diez. ¿Y la población mexicana, empezando por la de la frontera norte se apresta diligente pero atónita, al triunfo electoral de Donald Trump, republicano de contrabando, incluso no sólo físicamente parecido al Mussolini caduco? ¿Qué tanto nos internamos en un callejón oscuro por falta de luz y de salida?

Once. Para mostrar musculatura (imagínelo con los arreos guerreros del excabo Adolf Hitler), acaba de despacharse a su más cercano contrincante, descendiente cubano, en su mismísimo cuartel, el estado de Florida.

También te puede interesar:

M.L. Guzmán: un mal entendido

Iguala, Guerrero

Más sobre exDF, ahora CDMX